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“En Magallanes tenemos tres consumos principales: alcohol, marihuana e inhalables”

cronica
17/05/2017 a las 18:00

La profesional comentó la realidad que vive la región en cuanto a drogas y alcohol. Además, se refirió a los lugares donde una persona que presente una adicción puede acudir para tratar su problema.

Magallanes es una región con altas cifras de consumo de alcohol y drogas. Un ejemplo son los resultados del último estudio en escolares del Senda (Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol) del 2015, donde se presentó una prevalencia del consumo de alcohol de un 57,6% y en marihuana un 37,2%. En el caso de los inhalables, un 18,8% los ha probado alguna vez en la vida.

Diario El Pingüino conversó con la encargada regional del área de tratamiento del Senda, Elizabeth Aedo, quien explicó la realidad de la región en temas de alcohol y drogas, tanto en adolescentes como adultos, y también informó a la comunidad de los lugares que dispone la región para personas con adicciones.

-¿Qué puede hacer una persona que es adicta? ¿Cómo se puede tratar?
“Tenemos en la región una serie de dispositivos para adultos y para adolescentes, que están puestos para otorgar tratamiento para la población que más lo requiere. Se ha ido trabajando de manera progresiva, aumentando la capacidad de los centros y de las coberturas, actualmente son doce centros en la región.

Por lo menos, en los últimos 10 años, progresivamente se ha ido diversificando la oferta de tratamiento. Hoy día contamos con programas para adolescentes con infracción de ley y sin infracción de ley. Contamos con programas de adultos, desde los 18 años en adelante. Que van de un tratamiento básico a un tratamiento residencial. Tenemos también programas para personas en situación de calle y uno dentro del penal de Punta Arenas.

Por ende, tenemos una diversidad amplia de distintos tipos de tratamiento y que se van ajustando a las necesidades de cada persona. Sin embargo, esta red de programas pareciera que aún es desconocida por la comunidad, porque no se utiliza totalmente. Tenemos centros que todavía tienen baja cobertura. Programas, incluso residenciales, a los cuales se demora mucho la gente en llegar, que son los programas con mayor complejidad.

A veces las personas se tardan en recibir el tratamiento que requieren. Ya sea por derivaciones  tardías o porque hay una percepción de normalización del consumo de sustancias en la región o bien porque a veces igual hay una estigmatización al hacer uso de un tratamiento”.  

-¿Cómo puede una persona acceder a estos tratamientos?
“La demanda puede hacerse a partir de la asistencia directa a los centros o bien a la oficina regional de Senda. Ahí se hace una entrevista a la persona o incluso al familiar que a veces busca orientación.

Porque no necesariamente a veces las personas requieren tratamiento, pero sí orientación para saber sobre los consumos que están sosteniendo o el contexto. Si el compromiso biosicosocial  que tienen frente a esos consumos es de gravedad o no y en que modalidad requiere ser atendido. Por ello, se realiza la pequeña entrevista que determina hacia qué centro podría ir o bien, en el mismo dispositivo, los dispositivos ambulatorios, se hacen también estas mismas entrevistas individuales donde se determina el lugar más idóneo para la persona”.

-¿A quiénes están dirigidos estos programas? ¿Tienen algún requisito?
“La oferta de programas en la región está dirigida atender distintos tipos de necesidades, según la edad o etapa vital de las personas. En el caso de los programas de adolescentes van desde los 12 a 19 años, en modalidades ambulatoria, intensiva, residencial y de hospitalización. En el caso de los adultos la atención está destinada a personas desde los 18 años, en modalidades ambulatoria y residencial. Los programas tienen por objetivo otorgar tratamiento integral por el abuso de sustancias a niños, niñas, jóvenes y adultos que lo requieran. El tratamiento es gratuito y el único requisito que existe en adultos es que las personas pertenezcan a Fonasa”.

-¿Cuáles son las adicciones que predominan en la región?
“En Magallanes tenemos tres consumos principales: alcohol, marihuana e inhalables. Son los que más se destacan en porcentajes. El año pasado nosotros atendimos en todos los dispositivos de adultos y adolescentes a 507 personas. De ellos, el 76% correspondía a alcohol, el 16% a marihuana y el 4,5% a inhalables. Éstas como sustancias principales, lo que significa que demandan tratamiento por esa sustancia, pero no quiere decir que no consuman otra, sino que sólo esa droga era visualizada como el problema”.

-¿Cuáles son las consecuencias que puede tener en una persona el consumo de alguna droga?
“El consumo tiene que ver con los riesgos que tiene implicado el abuso de la sustancia. Efectivamente, mientras más se abusa de una sustancia, hay mayores riesgos de tener consecuencias en ámbitos biológicos, sicológicos, sociales, familiares, personales, laborales, autocuidado incluso. El deterioro cuando es mucho más crónico o extremo por el consumo de algunas sustancias puede terminar hasta con una persona en situación de calle. Lo que empieza a suceder es que la persona no alcanza a darse cuenta cuando la sustancia empieza a interferir en todas las esferas de su vida”.     

-¿Qué papel cumple la familia en esto?
“Lo más relevante es que las familias y las personas en la comunidad tienen que obtener información fidedigna respecto de los cambios conductuales, por ejemplo, dudas respecto de ciertas sustancias, los consumos, el tiempo. Porque hoy en día la gente acostumbra a meterse en Internet y buscar información, sin embargo, la información que está en internet no siempre es fidedigna. Por eso, el llamado está puesto en que asistan a los lugares que están especializados en esta materia y lo otro tiene que ver con un llamado a observar cambios, de identificar factores que van conjugándose en un riesgo posterior de consumo abusivo de sustancias, pero también de un momento temprano. No sólo es necesario que las personas vayan identificando cuándo hay un familiar o un amigo o un vecino que ha desarrollado una conducta adictiva, sino que cuándo está empezando el proceso. Porque eso igual permite no sólo pesquisar un posible consumo, sino que además permite pesquisar otras enfermedades de salud mental, otras patologías que van asociadas”.

-Entonces, ¿es importante detectar a temprana edad el consumo?
“Es relevante no normalizar las condiciones de consumo. O sea, los adolescentes bajo ninguna circunstancia debieran consumir, porque todavía están en un proceso de formación y de desarrollo. Por ende, está comprobado que cuanto más se tarda el inicio del consumo de sustancias, hay un menor riesgo de generar posteriormente una adicción. Cuanto antes se actúe, es mejor”.

-¿Hoy Magallanes está preparado para atender personas con adicciones?
“Sí, tenemos una cobertura muy amplia, pero que no es tan utilizada. Tenemos los dispositivos, pero quizás no llegamos lo suficiente a la gente para que sepan como acudir”.

-¿Les han traído buenos resultados los programas?
“Sí, de estas 507 personas que atendimos el año pasado en los distintos dispositivos, egresaron 288 el año pasado y de esas, el 43% salió con una alta terapéutica y tenemos un porcentaje de abandono del 19%. Ahora, si bien es cierto, en adultos se observa un proceso distinto, en adolescentes el tratamiento es mucho más largo, también por cómo se comporta el período de la adolescencia, requiere más apoyo, continuidad y seguimiento, de lo que se observa en personas adultas”.


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