Las
cifras de crecimiento de Chile en las últimas décadas no han
sorprendido. Todo lo contrario, con acertadas políticas económicas la
población se acostumbró a ver que el país se iba consolidando y
experimentando un continuo avance.
Entre
1984 y 1989, Chile creció en promedio 6,3% anual; entre 1990 y 1999,
6,1%, y entre 2000-2009, 4,1%. Esa desafortunada tendencia tuvo un
paréntesis entre 2010 y 2013 y lamentablemente ello podría continuar, ya
que todas las cifras sugieren que durante los próximos años habrá un
pobre desempeño económico.
El
detalle de las cifras de crecimiento entre 1984 y 2013 ilustra con
claridad el notable desempeño de nuestra economía. En todo ese período,
solo en dos oportunidades el PIB de Chile tuvo una variación negativa
(-0,5% en 1999, por la crisis asiática, y -1% en 2009, por la crisis
financiera internacional), y solo en una oportunidad el crecimiento
estuvo entre 0 y 3% (2,7% en 2002).
Hace
pocos días escuchaba a un economista señalar que nunca antes Chile
había estado mejor que ahora y que el fenómeno inverso ocurre incluso
con países vecinos. Bastaría incluso preguntarle a nuestros padres si
Chile experimentaba estos crecimientos en las décadas de 1950, 1960 o
1970 o bastaría ver también analizar las cifras de inversión o desempleo
en la Región de Magallanes en el último lustro.
Claro,
dirán muchos, hoy nuestra zona no es la pujante de 1920 en pleno apogeo
del Estrecho de Magallanes, cuando afloraban otras perspectivas de
crecimiento, pero las actividades económicas como la minería el petróleo
y la ganadería gozan de buena salud.
Pero
ojo a nivel país estamos inmersos en un letargo económico que se viene
dando desde 2010 y que está afectando a los grandes mercados. Ahora la
pregunta es ¿cuánto durará esto? Porque un alto porcentaje de la
población se acostumbró a un continuo crecimiento y hoy se enfrenta a
mercados locales muy deprimidos.
Según
las cifras del Banco Central, en el período 1984-2014 el Producto
Interno Bruto (PIB) del país creció anualmente en promedio en torno a
5,3%. Estas tres décadas de extraordinarios niveles de crecimiento
económico, sustentados por una estrategia económica que fomentaba la
competencia, buscaba atraer inversiones y crear empleos, lo que se ha
visto fuertemente experimentado en Magallanes. Además, incentivaba la
participación de privados, se abría al exterior y avanzaba en construir
una institucionalidad fiscal basada en la focalización de los recursos y
el control del gasto público.
Chile
se convirtió en un modelo a seguir, pero eso ya pasó. Ahora hay que
dedicarse a poner paños fríos y ver la forma en cómo al menos tratamos
de mantener y no convertirnos en una nación endeudada.
Han
pasado 10 años desde la última vez que Chile creció sobre 6,5%. Nada
permite anticipar que podamos volver a dichos niveles, sobre todo
considerando que la actual administración parece estimar que su proyecto
justifica sacrificar valiosos puntos de crecimiento económico. Es
fundamental que Chile vuelva a impulsar el crecimiento económico a
partir de los pilares de la exitosa estrategia aplicada, que debe ser
complementada con medidas para asegurar mayor movilidad
intergeneracional, clave para el desarrollo inclusivo.