COLUMNA | Salud en Chile y listas de espera: cifras para avergonzarnos

En
abril de este año, la Subsecretaría de Redes Asistenciales informó que
casi 25 mil personas fallecieron mientras esperaban recibir una atención
de salud oportuna y digna.

La
cifra total no sólo es alarmante, sino a la vez preocupante, pues al
desagregarla por rango etario, se supo que de los 25 mil fallecidos, 18
mil eran adultos mayores.

Aunque
no se puede establecer una relación directa entre la espera y los
decesos para la totalidad de los casos, sería pecar de ingenuo no ver
que un número importante de muertes sí está asociado con el no haber
recibido en los plazos razonables una atención de salud acorde a las
necesidades del paciente.

Es
más, en agosto se conoció que una comisión de expertos solicitada por
el propio Minsal advirtió que casi 7 mil muertes estarían vinculadas a
la falta de atención médica.

De
igual manera, el documento preparado por los expertos establece que un
50% de los enfermos que buscaban una primera consulta, llegaban a
esperar hasta 10 meses y los días de demora aumentan más de un año para
cirugías, mientras que cerca de seis años si se trataba de
procedimientos.

En
Magallanes, según consigna un medio de prensa de circulación regional
citando al Servicio de Salud Magallanes, las listas de espera para
especialidad al 30 de junio 2017 eran de 19.161 personas. De acuerdo a
la misma entidad, esta lista de espera data desde 2015. Y las
especialidades con mayor demanda, son oftalmología, dental y
traumatología.

Respecto
a la lista quirúrgica (igual a 30 de junio 2017), ésta alcanzó las
3.230 personas, que esperan desde 2014. Las intervenciones más
solicitadas son cirugía adulto, traumatología y otorrinolaringología.

Los
números que aquí leemos debieran avergonzarnos. Estén o no relacionados
causalmente las listas (de espera) con las muertes de quienes esperan.

En
este sentido se hace perentorio buscar las alternativas que nos
permitan reducir significativamente estas trágicas listas. Herramientas
para esto, hay. La tecnología puede ser de gran ayuda. También, no
debemos temerle a reconocer que cuando el Estado no es eficiente (por
ejemplo, por la mala gestión de un gobierno determinado), es necesario
tomar los resguardos y medidas adecuadas para asegurar el servicio de
salud que todos los chilenos merecen.

Para
esto no hay que inventar la rueda, sino sólo hacer eco de las buenas
ideas y tener la voluntad para implementarlas. Hace algunos meses se
proponía la existencia de un voucher (comprobante de pago) gracias al
que se garantizaba la atención en el sistema privado de salud si el
público no lo hacía. Adicionalmente, se debieran establecer los plazos
máximos de espera en virtud de la enfermedad que se padece. Otro punto
no menor es la priorización. Acá los adultos mayores deben tener la
preferencia con carácter de inmediato.

Creo
que la realidad del país exige, además, reformar los centros de salud
primaria, vale decir, los Consultorios y los Cesfam. La propuesta del
presidente Piñera en esta materia apunta en la dirección correcta, pues
busca mejorar las competencias y crear la carrera de especialidad para
Médicos Generales, crear unidades de otorrinolaringología,
traumatología, oftalmología y odontología, contar con un nuevo Portal
Ciudadano de Salud (www.misalud.cl) para, entre otras acciones, realizar
agendamiento de consultas y exámenes en línea, desarrollar como
complemento la Telemedicina y el uso de la Ficha Clínica Online,
aplicando nuevas tecnologías.

Los
principios orientadores de estas políticas públicas con las que me
comprometo desde ya serán el acceso, la dignidad, la calidad y la
solidaridad. Estos pilares -hoy extraviados- jamás se debieron perder.
Mi tarea -urgente- es recuperarlos. Atropellar la paciencia del
paciente, puede traer lamentables, vergonzosas y mortales consecuencias.

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