Autocuidado, responsabilidad y unidad: claves para avance de Magallanes

Con
sorpresa la semana recién pasada nos enterábamos que la comuna de Punta
Arenas pasaba de la etapa de preparación (Fase 3) a transición (Fase
2). Lo anterior en el contexto del denominado plan Paso a Paso orientado
al desconfinamiento, paulatino y gradual, generado por la pandemia del
Coronavirus. ¿Pero fue realmente una sorpresa o más bien una
consecuencia? Porque lo cierto es que los indicadores epidemiológicos de
la capital regional, apenas anunciada la etapa para la reactivación, se
acrecentaron en materia de movilidad y positividad. Y es que si al
parecer la comunidad magallánica olvidó parte importante de los que se
define como los cuatro criterios sanitarios permanentes de lo que ha
sido denominado como aprender a vivir en “modo covid”: uso constante de
mascarilla, lavado frecuente de manos (en su defecto uso de alcohol
gel), mantener el distanciamiento físico (no social, físico) y respetar
el aforo definido por las etapas para la reactivación económica, laboral
y sanitaria. En el fondo, recordemos, la pandemia del COVID-19 ha
sentado hábitos y cambios culturales que debemos internalizar para
evitar, por ejemplo, rebrotes. Ahora bien. La estrategia sanitaria del
Ejecutivo, implementada por el ex ministro Jaime Mañalich y continuada
por el ministro Enrique Paris, ha sido en efecto la adecuada para
contener la propagación y contagio de la pandemia en el país. Sin
embargo, y por más esfuerzos o medidas que la autoridad implemente, si
esto no va acompañado por una comprensión e implementación ciudadana
difícilmente se podrán mitigar los efectos generados por el sars covid
2, especialmente en la población de riesgo o aquellas personas con
enfermedades de base tales como diabetes e hipertensión. Lo cierto es
que parte importante del éxito, o fracaso, en la estrategia de
mitigación pasa en gran medida por la toma de razón, por la seriedad,
por la responsabilidad y el autocuidado tanto individual como colectivo.
Vivir en sociedad implica empatizar, entender que en la lógica de
derechos también tenemos deberes tanto con nosotros mismos como con los
demás. Si no somos conscientes es muy poco probable que logremos ganarle
la batalla a esta pandemia que afecta al mundo. Avanzar en las etapas
del plan Paso a Paso implica, necesariamente además de empatía, sentido
de unidad. Cierto, el próximo año habrán elecciones y, cuál más cual
menos, intentarán obtener sus necesarias cuotas de figuración para
posicionarse y enfrentar de la mejor manera posible la intensa agenda
eleccionaria del próximo año. Pero para llegar a eso debemos construir
hoy, con unidad y solidaridad, las certezas que nos permitan velar por
la continuidad de los procesos. Porque si bien el foco hoy está puesto
en la capital regional no debemos ni olvidar, mucho menos descuidar, el
resto del territorio y sus habitantes. El coronavirus nos ha golpeado a
todos, ninguno de nosotros estaba preparado para hacer frente pero, paso
a paso, hemos ido aprendiendo. Es cosa de ver el trabajo realizado por
los profesionales de la salud en lo que ha sido denominada como la red
de salud integrado COVID-19, el proceso de reconversión de camas básicas
– intermedia a camas críticas, la integración de equipos de oxígeno de
alto flujo al trabajo de cuidados intermedios que refuerza el accionar
de los equipos de ventilación mecánica dispuestos para el tratamiento de
pacientes críticos. Y esto, dicho sea, sin dejar de proveer otras
atenciones de salud tales como chequeos médicos, control del niño sano,
control de embarazas, enfermedades de base, entre otras. Por cierto, en
el contexto del mes del corazón, la autoridad sanitaria ha hecho
llamados a la ciudadanía para que vuelvan a consultar, a chequearse y
controlarse. Para ello se han tomado todas las medidas sanitarias que
garanticen y posibiliten que las personas acudan a los recintos de
salud. En un contexto país polarizado, donde la crítica se hace cada día
más ácida y permanente, bien vale reconocer el esfuerzo y la entrega de
quienes han tenido que lidiar, directa o indirectamente, con el
coronavirus y todo lo que conlleva. Y la mejor manera de valorar no es
sólo mediante aplausos o textos de opinión sino de una forma aún más
simple: autocuidado, responsabilidad y unidad. Si de verdad hemos
aprendido, si de verdad queremos recuperar nuestra cotidianeidad, si de
verdad queremos reactivar y sacar adelante a nuestras comunas, a nuestra
región y a nuestro país entonces el momento es ahora. No hay margen, no
más tiempo y no hay segundas oportunidades: tomémonos en serio, seamos
solidarios y cuidémonos entre todas y todos.

¡Trabajemos,
con unidad y orgullo patagónico, para que gane Punta Arenas, ganen los
territorios, gane la gente (y su libertad) y gane Magallanes!

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