El desafío de conservación de los océanos

La
semana pasada se celebró el Día Mundial de los Océanos, una fecha que
invita a reflexionar sobre la importancia de la conservación marina y
los desafíos que enfrentamos.  

Los
océanos cubren tres cuartas partes del planeta y cumplen roles vitales
para el ciclo natural de la vida. Una de estas funciones es mitigar los
impactos del calentamiento global, absorbiendo alrededor del 30% del
dióxido de carbono producido por los humanos. 

Las
Áreas Marinas Protegidas (AMP) en el mundo han ido en aumento en los
últimos años, pasando de un 1% a un 7%. Chile, en tanto, está muy por
sobre esta cifra, posicionándose dentro de los cinco países con mayor
superficie marina protegida: el 40% de sus aguas cuenta con algún grado
de protección, con 10 Parques Marinos, 13 Áreas Marinas Costeras
Protegidas de Múltiples Usos, 5 Reservas Marinas y 12 Santuarios,
equivalentes a 1.470.196 km2.

Ahora
bien, en Chile la protección marina se concentra en la región de
Valparaíso (90%), específicamente en zonas insulares, existiendo una
baja representación de protección en los ecosistemas costeros y
patagónicos. En la Ruta de los Parques, entre Puerto Montt y Cabo de
Hornos, menos del 1% de las aguas costeras se encuentran protegidas
(litorales, canales, fiordos y bahías). Y es justamente aquí, en el
extremo sur del continente americano, donde las corrientes marinas de
los Océanos Pacífico, Atlántico y Antártico convergen creando una
explosión de vida. 

El
aporte de agua dulce procedente de las fuertes precipitaciones, de los
ríos y del deshielo de los glaciares también contribuyen con esta
biodiversidad, generando un rico sistema de estuario. Paredes rocosas
verticales, playas someras, fiordos y canales profundos, islas, cañones y
montañas submarinas conforman un entramado de ambientes diversos y
nichos ecológicos que se entremezclan con los ecosistemas marinos. Estos
procesos ecológicos son tan ricos, como desconocidos. La escasa
información existente, provoca que en ocasiones lugares tan cruciales
para la salud del planeta no se pongan lo suficientemente en valor y se
ponga en riesgo su supervivencia.

La
escasa protección de las aguas patagónicas hace que la biodiversidad
marina enfrente diversas amenazas, tales como la actividad pesquera
industrial, la salmonicultura, el cambio climático y la extracción de
recursos minerales. Para mitigar estas amenazas creemos urgente
concretar nuevas áreas marinas protegidas que constituyan espejos de
conservación de los Parques Nacionales. Así lograremos proteger este
interconectado sistema de ambientes marinos y terrestres, muchos de los
cuales aún se mantienen prístinos, siendo cruciales para mantener la
salud y resiliencia del planeta.

Sigamos
avanzando en la protección de los diferentes ecosistemas de nuestra
Patagonia. El bienestar de todas las formas de vida del planeta dependen
de nuestro éxito.

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