Fauna fantástica y mapas para encontrarlos (y manejarlos)

Cuando usamos la ciencia de los mapas para entender el lugar y hábitat de los bichos, animales, fauna, flora, etc., nos conectamos con las cuestiones básicas de la ciencia de la ecología, la teoría de nicho ecológico. Esta teoría describe las condiciones ambientales y físicas en que una especie puede existir y realizar sus actividades. Por esto, la combinación de sistemas de información geográficos (la ciencia de los mapas) y las ciencias ecológicas genera mucho más que cada una por separado, porque permite mostrar ese conocimiento resumido como nunca antes. Y lo hace en el espacio explícito, es decir ya no abstracto. En general, su importancia para comunicar ideas complejas puede pasar desapercibida debido a que resulta tan fácil de entender (p.ej., los colorcitos del mapa). Pero ¿para qué sirve combinar la ciencia de los mapas con las ciencias ecológicas? Por ejemplo, usando imágenes satelitales para evaluar vegetación, nieve y temperatura superficial con el objeto de identificar el periodo de forrajeo ovino en un campo y compararlo con la experiencia del ganadero de años de veranadas/invernadas. Y ¿si perdiéramos la experiencia del ganadero? Bueno, podríamos seguir usando datos de décadas de imágenes satelitales. Pero esto no es fantasía, ya que recientemente hemos publicado un artículo científico con colegas de Agronomía de la Universidad de Magallanes, en la revista “Rangeland Ecology & Management”, respecto de un estudio donde se probó esta idea para 4 estancias de Tierra del Fuego con una década de datos satelitales, y descubrimos que funciona. Pudimos establecer con precisión el rango de fechas para hacer movimientos animales entre veranadas e invernadas de acuerdo a requisitos mínimos de los ovinos, coincidiendo y complementando -días más, días menos- la experiencia del ganadero. Estos métodos están disponibles hoy en la región y es posible hacer este análisis para cualquier estancia de Magallanes. En otro ejemplo en que estamos trabajando es, en tratar de predecir dónde puede instalarse el castor. Una de las dificultades de la gestión de control de castor es saber dónde están los castores. Las prospecciones de control son costosas y requieren gente calificada y mucho tiempo en terreno. También se puede identificar castoreras en imágenes satelitales crudas, pero mantener un sistema así es costoso. Sin embargo, usando imágenes satelitales, datos fundamentales de castor publicados (p.ej., SAG) y facilitados (p.ej., Método SpA para el GEF Castor), y la autorización de CONAF para la Reserva, la estudiante de Agronomía UMAG Alejandra Hermosilla, a quien co-guiamos con el profesor René Muñoz, se propuso hacer mapas predictivos de presencia y asentamiento de castor en el sector de Laguna Parrillar para su tesis de pregrado. Esto es un paso más allá, usar la ciencia de los mapas y la ciencia ecológica para entender el nicho ecológico del castor en el espacio explícitamente. Esta investigación es de tal valor que será publicada. ¿Para qué? Pues, informar científicamente a los gestores de fauna silvestre de la Región con mejores herramientas para dirigir la gestión de control de castor en el continente. La combinación de sistemas de información geográfica y ciencias ecológicas es potente en la generación científica regional. Esta combinación también es virtuosa en adaptarse rápido a nuevas tecnologías abriendo nuevas posibilidades con drones, cámaras trampa y estadística avanzada, por ejemplo. Pero es la conexión de los mapas con teoría ecológica y el entendimiento generado lo que hace de estas ciencias se potencien. Y podamos ayudarnos de un mapa para mover los animales o dónde encontrarlos.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS