La circulación viral de la discriminación y la violencia

Resulta especialmente grave la mirada de desprecio y menoscabo que se produjo inicialmente sobre el caso de Norma Vásquez Soto, realizado en redes sociales, por personas inescrupulosas, que denostaban a la joven mujer, solo por el hecho de vestir un uniforme de carabinera, situación que repudiamos en todas sus formas y jamás compartiremos.
Se hace necesario hablar de la valentía de Norma, pues se enfrentó no solo a su ex pareja, con un grado superior a ella, sino que también a una Institución que pudo haber cerrado la puerta y no escucharla, sin embargo, se hizo lo que señala el protocolo, pero se falló en lo mismo de siempre, la falta de rigurosidad frente a un delincuente que jamás debiera haber seguido en sus filas, tanto por su historial personal, como laboral.
Con propiedad se puede hablar de que en Chile se evidencia una marcada desigualdad de trato social y discriminación, este imaginario de desigualdad no solo es de orden estructural o sobre infraestructuras, que implica vivir en un sector más seguro que otro, esto va mucho más allá, no es posible que pertenecer a un género determine que estás en riesgo permanente, o que te abre más y mejores oportunidades de desarrollo personal , laboral o político.
¿Cuánta responsabilidad tiene el Estado?
Más de la que quisiéramos, es precisamente esta entidad que disciplina lo que implica ser familia, por ende los roles de cada uno de sus miembros potenciando o reproduciendo este orden por género de acuerdo a lo que la sociedad exige, como olvidar por ejemplo que hasta 1989, el contrato matrimonial establecía que la mujer debía seguir al hombre, donde quiera que esta decida irse, esto solo por colocar un paradigma.
¿Cuándo se transforma la violencia contra la mujer, en un problema público y que implica para nosotras?
Implicó que se levantaran  movimientos sociales de mujeres, para visibilizar esta dolorosa situación de violencia, pero también debería entenderse que es la posibilidad de prevenir, atenderla y sancionarla, mediante leyes, entonces ¿porque no se sitúa como prioridad junto a lo que ocurre con niños/as de nuestro país?, ¿porque no es prioridad en la agenda política?, estamos cansadas de seguir escuchando que su origen está en nuestra cultura machista y socio cultural, en fin  podríamos seguir dando lugar a una lista interminables de causas. Lo cierto es que este orden social altamente discriminatorio exige hacernos cargo y enfrentarlo desde diferentes aspectos, como desde una política pública, con planes y programas que permita fortalecer, para poder avanzar en la erradicación de todas las formas de violencia.
Esta protección debe ser integral, recordando que la violencia de género es una violación de los derechos humanos, cuando podamos profundizar y comprender los alcances de la violencia, recién entonces podremos comenzar a trabajar de manera colaborativa con todos los sectores, sin techos de cristales que nos bloquean nuestra participación y el respeto que nos merecemos como personas.
Llegó el momento de trabajar en medidas más concretas y rápidas. Primero brindar a la mujer todas las garantías de seguridad que se requieren, luego acompañarlas con medidas que permitan no depender de su agresor económicamente, para que no desista de la denuncia y siga adelante el proceso penal. Finalmente apuntar a las medidas telemáticas o las tobilleras usadas en otros países, que bajan considerablemente la muerte de mujeres. NO PERMITAMOS QUE SE VIRALICE LA VIOLENCIA EN NINGUNA DE SUS FORMAS.

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