Una
pregunta que pareciera ser de perogrullo atendido a que nos encontramos
en la segunda década del Siglo XXI. Pero en países en vías de
desarrollo como el nuestro no esta del todo clara la respuesta.
Hemos
visto con asombro, cosas que quizás hace unos meses nos hubiésemos
planteado como una idea, un desafío o incluso una locura.
No
solamente me refiero al cambio de la prestación de servicios en muchas
empresas, en donde el teletrabajo ha aumentado el rendimiento de los
trabajadores, so pena de un mayor estrés, situación que aún no se ha
revisado, pero que veo con gran preocupación, ya que en nuestro país la
salud mental siempre queda en el último lugar, y con una muy baja
cobertura por parte de los seguros de salud, convirtiéndola en un lujo
más que en una necesidad o un derecho.
En
los establecimientos de educación se han adoptados medidas para
facilitar la educación a distancia, recuerdos me trae el famoso
“teleduc” de los años 90, y que hoy en día trae aparejado de golpe la
realidad de muchos chilenos; en educación Parvularia, la obligación de
siempre estar asistido por un adulto (¿Qué pasa si ambos padres
trabajan?); en la educación básica y media, se ha convertido en un
desafío poder llegar a todos los hogares, ya que no todos los chilenos
cuentan con conexión a internet o un computador para poder recibir las
enseñanzas; en las Universidades, se ha debido diversificarla forma de
entregar el contenido, ya que por cuestiones probablemente de tiempo y
disponibilidad, se hace muy difícil impartir las cátedras, como se hacia
de manera presencial.
En este punto me detengo y me pregunto ¿se puede garantizar una educación
de calidad a través de la educación a distancia? Muchos podrían decir
que en la mayor parte de los postgrados es una practica común, pero no
debemos perder el norte, en ese punto ya estamos formados como
profesionales, pero en los casos anteriores no solo adquirimos
conocimientos del aula, sino también de nuestras relaciones
interpersonales con nuestros compañeros, profesores, auxiliares, etc. En
mi opinión conjuntamente con la enseñanza en el aula, está
relacionarnos como individuos, aprender a compartir y vivir realidades
ajenas ala nuestra, de lo contrario solo estaremos formando maquinas
individualistas. Ya suficiente daño han hecho los videojuegos, como para
tener otro motivo más para quedarnos encerrados en la casa.
Urge poner en contexto estas situaciones una vez que cese la pandemia, hay cosas
que deben quedar, pero no olvidemos que cada acción tiene un a
consecuencia, y en muchos casos no hemos analizado a que costo la
tecnología va a influir en nosotros, en que punto nuestros hijos pueden
cambiar si se mantienen estas formas de educación, o de que forma la
salud mental de los trabajadores se verá desmejorada por el rigor o
aislamiento que le provocará trabajar desde su casa.
Hace
falta y faltaran mas profesionales de la salud mental que aconsejen a
nuestros representantes sobre las consecuencias de la tecnología tanto
en la sociedad como en la familia.