Como si fuera un dolor de muelas que se termina con una extracción, nuestra ¿clase? (institucionalizada, privilegiada como pocas y como muchas siempre dando la espalda a la gente), no solo sufre de dolor de muelas sino de una sordera y ceguera digna de facultativos médicos de primer orden… Como es habitual, se han hecho “los lesos” (práctica aprendida incluso con los que postulaban la política a partir del año cero), y frente a ya una cosa como del pasado, ven la revuelta social como cosa histórica, algo de antaño, una simple pataleta infantil con los berrinches propios… Pero, estos pillines (ojo, todos), no se dan cuenta que no por estar dormido el león es menos fiero y, de seguir con esta indolencia que ya raya en el desprecio hacia todos los chilenos, el enojo, la rabia, el descontento generalizado se les volverá de una forma mucho más abrupta y lo de octubre del año pasado será cosa de niños si no logran sobrellevar la tremenda crisis social que está latigando a los más necesitados de una forma pocas veces antes vista en nuestra historia y están apostando muy arriesgada y peligrosamente nuestra democracia (débil y patética) y nuestra convivencia social. De un sector y de otro (ya me canso de repetir que al momento de mantener sus “privilegios” -que son muchos, por cierto-), se acomodan a como dé lugar para seguir con sus prácticas políticas francamente vomitivas: para mantener sus “cuotas” de poder, son capaces de vender a sus madres; por seguir con la “sillita musical”, los otrora enemigos encendidos, hoy hacen pactos y alianzas inconcebibles tiempo atrás; los que denostaban a la “Concerta” hoy danzan felices y cogidos de la mano y bajo una consigna que ya resulta infantil e irrisoria, llaman a la unidad (chiste que se cuenta por sí solo), para derrotar a la derecha cuando no entendieron nunca que en las calles lo que el pueblo chileno solicitaba era barrer con todos ustedes por su inoperancia, por sus acomodos, por sus privilegios que ojalá lo quisieran los más desposeídos y pasado más de un año nos encontramos que de un lado y otro siguen cobrando, por ejemplo, ítemes por traslado cuando algunos ni siquiera se han movido de sus casas y se levantan suculentas gratificaciones sin siquiera justificarlas, o sea, siguen riéndose de nosotros con un descaro simpar. Nos quieren invitar a “su fiesta” bajo el eslogan de la unidad, pero como siempre y ya acostumbrados, ellos tienen la mejor mesa, se comen los mejores bocados y se liban los mejores “copetes” y el resto, o sea nosotros, a la mesa del “pellejo” para decir que en realidad “todos” participábamos de igual a igual, cuando la mentira se cae por sí sola y se ha caído por años… Prueba de lo anterior es ver cómo andan “loquillos” con sus acuerdos, sonriéndose, abrazados, con encendidos llamados a “trabajar por el bien de Chile” (¡puf!) y que ahora sí, pero ahora sí que sí van a ser los salvadores e iluminados que traigan la paz social, la igualdad, la inclusión, la paridad y un largo etcétera de soluciones que ya estamos cansados de escuchar y que movió, primero a saltarse los torniquetes del Metro y, luego, salir a la calle para pedir que se vayan todos… Esto es tan evidente que, tratando de hacer creíbles las encuestas, tenemos un “des-presidente” que obtiene un 7% de aprobación y, salvo honrosas excepciones, la mayoría lo considera normal y vamos a tener que soportar un “des-gobierno” que, para justificarse, saca a las FF.AA. a las calles: ¡linda tu democracia!… ¿De qué sirvió el sacrificio de vidas, de vistas, de cárceles de tanto? Nuestros “privilegiados” políticos viven en un mundo paralelo y, salvaguardando sus intereses (solo de ellos, no de la mayoría ciudadana), siguen actuando como si nada… En fin, el tiempo dirá, pero espero que la sociedad civil, las coordinadoras sociales y la ciudadanía organizada de una vez por todas termine con este asqueroso espectáculo de desprecio y olvido hacia nuestro pueblo. Para todos, como siempre, un abrazo.
P.D.: menos para los olvidadizos que hoy se toman de la mano con los que antes despreciaban…