Cabe precisar que la falta de credibilidad a la clase política, en específico al gobierno del presidente Sebastián Piñera Echeñique, obedece a multifactores, sin embargo, en tiempo de crisis se agudizó de manera alarmante, el más habitual de recurrentes errores, me refiero a la famosa LETRA CHICA, implícito, cada vez que se anuncia un nuevo beneficio, para ir en apoyo de las familias que más lo requieren.
Esta forma de hacer política, ya no resulta graciosa, tampoco se asume como una equivocación más, hoy se mira como el menosprecio hacia la sociedad que de manera desesperada busca en sus gobernantes, algún grado de empatía hacia lo que nos está afectando como sociedad chilena.
Hoy intentamos sobrevivir al covid-19 y también a la pobreza que se está acrecentando de una manera impensada, que nos somete a diario a un estrés que está desbordando a muchas familias.
Históricamente en nuestro país se han aprovechado situaciones de crisis, para alcanzar objetivos pocos democráticos, la mala noticia es que hoy el resultado de ello, no será el acostumbrado y la razón es simple, la decepción instalada en la mayoría de las personas, no da para más.
La alta participación en el próximo plebiscito, más allá de lograr la validación de un proceso democrático, dejará en claro que los chilenos y chilenas no estamos dispuestos/as a entregar nuestra única herramienta de participación y voto frente a un gobierno desconectado que por lo demás padece de sordera aguda.
Ciertamente existen diversas estrategias para hacer que este proceso eleccionario, no cumpla sus objetivos, como instalar nuevas percepciones al contagio masivo al virus e instalar de manera sutil la inconveniencia de asistir a cumplir con el deber cívico entre otras muchas artimañas por estos días señalados en diversos medios, no obstante, el riesgo es el mismo que corremos todos los días, ni más ni menos que eso.
La falta de precisión y claridad en la entrega de beneficio simplemente ya son impresentables, al igual que la permanente improvisación o las trabas burocráticas, que impide a las personas acceder a los tan anunciados beneficios, que además debieran ser la respuesta de un Estado empático en todo lo que implica este concepto. Finalmente hacemos un llamado a no seguir jugando con la dignidad de la gente, a tomar esta situación con la seriedad que amerita y por sobre todas las cosas a no seguir con anuncios ostentosos que finalmente se convierten en una burla para quienes intenta acceder a ellos y aparece la frase más temida por estos días. USTED NO CUMPLE CON LOS REQUISITOS.