Lo que Chile ha ganado

Al momento de publicarse esta columna, el país estará viviendo la realización del plebiscito constituyente producto de la negociación del gobierno con la insurrección y el terrorismo que el pasado 15 de noviembre, a través del Congreso nacional. Acuerdo por la paz y la nueva constitución en que la paz jamás llegó y no creo necesario demostrarlo, pero sí se siguió adelante con la demolición de todo el orden constitucional.
Gracias a la violencia desatada por la insurrección, se dañó gravemente la economía nacional, y esa destrucción ha seguido en adición a la pandemia de covid-19. El país no solo hoy es más pobre, sino es un país dividido, un país en que el respeto ha desaparecido, así como también en la mayoría, la seguridad de la vida diaria, la esperanza de una vida mejor, y es innegable el ambiente de incertidumbre y tristeza en que Chile se ha sumido. Nadie parece recordar que hace solo un año éramos el país número uno de América Latina en todos los indicadores, al borde o muy cerca de ingresar al primer mundo, con estructuras sólidas e instituciones envidiadas en muchos otros países. Teníamos fallas y   falencias, como toda obra humana, nuestra clase política estaba obsoleta y no daba el nivel que requiere pasar al desarrollo, pero eso en caso alguno justificaba echar años de crecimiento por la borda y regresar a Chile entero al tacho del subdesarrollo pleno latinoamericano.
El día 25 de octubre contrariamente a lo que espera buena parte del país, y creo que es la mayoría, aunque no concurra a votar, de ganar el rechazo el panorama no va a mejorar sino al contrario. El plebiscito constituyente es solo el corolario jurídico de la toma del poder total a la que aspira la izquierda neomarxista, la cual controla todos los poderes el Estado, las expresiones llamadas culturales, la educación, sindicatos y muchas organizaciones sociales incluso creadas por ella misma a sus fines. Y mucho me temo que, junto con la demolición abismante de las policías, también pueden estar siendo penetradas las Fuerzas Armadas. Todo con el patrocinio de la ONU globalista anti-Estados nacionales.
Sin duda el panorama es muy difícil, y vienen tiempos muy difíciles en todo sentido. Ya el gobierno carente de principios y valores, anunció que el cambio constitucional lo haría de todas maneras, lo que evidencia el plebiscito es en sí una burla además de ilegítimo de origen, e inmoral al arriesgar todo lo ganado en la lucha contra el covid-19. Sólo es útil a los fines impuestos por los revolucionarios, que como no son democráticos solo aceptan un resultado. Y ese es su error.
El plebiscito en términos del poder real no cambiará nada en favor de nuestro sector, no importa el resultado. Sin embargo, los patriotas chilenistas ya hemos ganado. Somos una fuerza indudable que se ha rebelado y organizado, que superó el cepo partidista piñerista de Chile Vamos. Somos una fuerza a nivel nacional, capaz de enfrentar a los enemigos, conscientes que hay que dar y ganar la batalla cultural contra los que se han apoderado desde hace décadas de instituciones y  organizaciones. Que demuelen nuestra Historia, ofenden a los héroes, nuestros valores, creencias, y hasta nuestro idioma, pretendiendo decirnos cómo debemos hablar y pensar. Hemos desarrollado mística y con ella seguiremos hasta ganar en esta lucha que cualquiera sea el resultado electoral, recién comienza el 25 de octubre. Somos hombres y mujeres libres, amantes de nuestro país y orgullosos de él, que creemos en Dios, la familia, la libertad, y vamos a defenderlo hasta ganar. Las batallas son un fin en sí mismas como dijo Pablo, y ya hemos ganado, el enemigo de la Patria creyó éramos todos huemules. No, somos cóndores.

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