“Niño rebelde” vs. delincuente: los privilegios de la justicia

A estas alturas queda más que claro -por lo menos así lo pienso hace tiempo-, que existe una justicia para los pobres y otra para los adinerados. Dependiendo de tus saldos en cuentas bancarias, dependiendo del grado de notoriedad que te asignen los medios, dependiendo de tus contactos o influencias, podrás apuñalar, traficar, organizar fiestas clandestinas, portar armas, burlar la justicia, atropellar, dar muerte y abandonar a un “patipelao”, violar, detenerte “in fraganti” con kilos de droga, pero pasarás “piola”… Pero anda vender hortalizas en las calles de Temuco siendo mapuche y no pasarás tan “piola”, te caerá todo el rigor de la ¿justicia? y nadie se ocupará de ti, no saldrás en los vomitivos matinales, no entrevistarán a tu mamá, no habrá lágrimas de arrepentimiento y te conducirán a la cárcel (no amablemente, por supuesto) con los consiguientes lumazos… Es la hipocresía en su más refinada expresión y son estos ¿periodistas? los que se prestan para el lavado de imagen de los “suyos”, de sus rostros, de su entorno… Porque como cofradía, casi rayana en lo delictual, se protegen, se escudan y los titulares muestran un sesgo tendencioso cuando se trata de salvaguardar a los suyos: atacó, en vez de apuñaló; problemas conductuales, en vez de actos homicidas; trastornos, en vez de delitos… Y así vamos suavizando los crímenes de unos y lapidando a los demás… Estos “niñitos problemáticos” se van a clínicas custodiados por gendarmes, pero ese roterío picante, esa pobla inmunda y asquerosa que tuvo la osadía de saltar el metro y de salir a protestar, se puede podrir en la cárcel esperando que algunos de los buenitos y preocupados mierda de matinales acuda a contar su historia. En esta justicia que raya en la asquerosidad, nada se sabe de los muertos desde octubre, no aparecen los culpables de los muchachos y muchachas mutilados por el actuar criminal de carabineros, nada se sabe del joven que encontraron calcinado en una fábrica y que, por un misterio policiaco-judicial de corte mayor, se constata un tiro en su pecho y aún no se resuelve… Como si fuera poco  el uniformado que mató a Catrillanca goza de un retiro envidiable jubilación FF.AA. por medio, nada se sabe del que cegó a Gustavo Gatica ni menos del que disparó a Fabiola Campillay porque  tu apellido te condena, no tienes contacto, no apareces en la tele, no existen esos lameculos de periodistas que festinan tratando de justificar al hijito delincuente de la animadora, del senador, de la diputada… Y así, como bien dijo otro de nuestros muchachos mártires mutilados por la barbarie de este estado criminal, seguimos acumulando esta rabia digna, esta “ardiente paciencia”, esta inagotable sed de justicia y equidad… No pueden seguir riéndose de la gente, no pueden seguir con este matonaje informativo de medios y periodistas sin ética alguna, no podemos seguir con esta doble moral en donde la madre doliente pedía cárcel y castigo para los “roteques” manifestantes y ahora clama ayuda y comprensión para su hijito “conflictivo”… No, este país, nuestro país, mi país tiene que cambiar, tenemos que ir a lo fundacional para que nunca más en Chile se produzcan actos tan vergonzosos como lo que estamos viviendo. Es cierto, casi una ley natural: toda madre ama a sus hijos, pero también es muy cierto que si escupes hacia el cielo tu rostro se ensuciará. Y ¿qué han manifestado nuestros ¿honorables?… Nada, muchos tienen hijos, sobrinos, ahijados que son “conflictivos”. #YO APRUEBO.  Para todos, como siempre, un abrazo.
P.D.: menos para los hipócritas que justifican a los “…itos” y que no son más que criminales con apellidos conocidos.

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