Otra oportunidad para la reflexión, el respeto y la generosidad

Podrían
parecer muchos conceptos para un título, pero todos estos y algunos más
han estado presentes durante este último tiempo en nuestras
conversaciones, discursos o en los más variados planteamientos que
tienen relación con nuestro comportamiento individual y colectivo a
partir de la pandemia del coronavirus y también con hechos previos a
marzo de este año.

Este
fin de semana la capital regional entra en una nueva etapa del Plan
Paso a Paso, retrocediendo a la fase de Transición, luego de estar en la
de Preparación. Esto quiere decir que se adoptarán nuevas cuarentenas y
restricciones a partir del aumento de contagios registrados durante las
recientes semanas.

Estas
medidas tienen relación directa con la forma en que hemos enfrentado la
emergencia sanitaria y la manera en las personas han asumido la
gravedad de la enfermedad y sus consecuencias.

Para
muchos tal vez no es suficiente ver el esfuerzo que han desplegado los
trabajadores y trabajadoras de la salud durante todos estos meses, o los
sacrificios que han tenido que hacer las familias, las personas mayores
y trabajadores que se han visto golpeados por los efectos de la
pandemia.

Actualmente,
junto a las consecuencias en la salud de las personas, también
asistimos a la emergencia social y económica que impide a las
comunidades desarrollar sus actividades habituales lo que trae consigo,
por ejemplo, la reducción de sus ingresos o la pérdida de la fuente
laboral.

El
despliegue de la red protección social en todo el territorio nacional a
través de diversos beneficios dirigidos a los sectores de la población
más vulnerable y a la clase media, han logrado aliviar en parte las
necesidades que se han presentado en este tiempo.

En
este mismo contexto, muchos proyectos y obras que están destinadas a
mejorar la calidad de vida de las comunidades, a generar más empleo y a
contribuir al desarrollo de las provincias y regiones también se han
visto afectadas o interrumpidas por las acciones de seguridad
implementadas para proteger la salud de las personas.

Así
es, como vemos, el comportamiento de unos termina teniendo efectos
sobre otros. Responsabilidad y generosidad aparecen una vez sobre la
mesa para recordarnos que aquí no se trata de sujetos aislados frente a
una enfermedad.

Nuestras
acciones hoy más que nunca están vinculadas con la seguridad de nuestro
entorno cercano, de esta forma, cada paso será también un avance para
nuestros vecinos. De igual forma, cada retroceso, tendrá el efecto
recíproco en quienes nos rodean.

De
esta manera podemos ver cómo, la situación en la capital regional Punta
Arenas influirá directamente también en la vida de los habitantes de la
isla Navarino. Lo propio ocurre en Porvenir o Puerto Natales.

De
la misma forma en que tendremos que seguir aprendiendo a convivir con
el coronavirus en nuestra sociedad, de igual manera, debemos comenzar a
adoptar la responsabilidad y la generosidad de manera permanente.

Junto
a todas las acciones y esfuerzos realizados desde el Gobierno para
enfrentar la pandemia y sus efectos, un completo plan de inversión para
reactivar la economía presentado por el Presidente Sebastián Piñera
durante su cuenta pública, así como un nuevo llamado al diálogo y al
respeto, siembra la esperanza y la voluntad de que trabajando unidos,
con responsabilidad, respeto y generosidad podremos salir adelante.

Es
momento de la reflexión, de volver a pensar en el bien común, en
construir entre todos, de poner a disposición los espacios de diálogo en
un marco respetuoso y sin egoísmos.

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