Sin duda este es un año donde nuestras generaciones, todas, de los más pequeños a los más grandes, hemos experimentado algo nunca antes visto. El Covid, esta pandemia que nos ha afectado a todos, sin distingo de nada, pero este mismo año ha sido un año de solidaridad, donde nos hemos encontrado en la urgencia, ayudándonos y dándonos aliento entre todos, que cambiará nuestra forma de desenvolvernos, convivir como sociedad y cuáles son nuestras prioridades en la vida.
El año partió con la esperanza de poder cambiar nuestro Chile, que de una vez por todas la nueva constitución que íbamos a escribir, privilegiara a las zonas extremas como Cabo de Hornos y que la carta magna de forma decidida cuidara nuestro medio ambiente, nuestras prístinas aguas, cerros y fauna.
Al poco andar, llegando marzo, nos vino ese baño de realidad que nos cambiará a todos para siempre. Nuestros alumnos y alumnas dejando el liceo vacío, nuestros maestros comenzando una nueva forma de seguir educando; las trabajadoras y trabajadores viendo amenazados sus sustentos económicos; las pymes más complicadas que nunca y nuestros funcionarios municipales, todos, unos gigantes de corazón, poniendo hasta la última gota para asistir a nuestra población, siempre con la mirada en proteger la vida y a los adultos mayores. Son orgullo.
El año sigue, la gestión avanza y vamos logrando paso a paso alguno de nuestros anhelos locales planteados. Hoy somos la ciudad más austral del mundo. Hemos crecido como nunca antes lo pudo hacer Cabo de Hornos en estos 4 años, siempre teniendo presente la mirada que tuvo el plan de zonas extremas que se ha frenado con la administración del Presidente Sebastián Piñera. El desafío, retomarlo y ponerlo en marcha de forma acelerada.
Tenemos mayor y mejor infraestructura, caminamos hacia un mejor y mayor ordenamiento territorial, que generará aún más inversión pública, que genere bienestar y dignidad a nuestros habitantes.
La administración municipal que me ha tocado liderar durante este periodo, ha fijado el acento en poder contribuir a una sociedad más sana a través del deporte y la recreación; mejor acceso a la salud y medicamentos de forma pronta con la farmacia digital, que claramente se ha visto afectada por la poca llegada de transporte a la isla en este tiempo; aportes al turismo y sentido de pertenencia, generando un polo de desarrollo económico local, instalando el pórtico de entrada a nuestra ciudad y letras gigantes; ayudas sociales que no se detienen, llegando a todos los puntos de nuestra comuna; insistir una y otra vez de que nos abrieran la fibra óptica para tener una conexión que nos permitiera intentar suplir nuestras necesidades de comunicación. En fin, defender los intereses de nuestras gentes.
Durante todos estos años, cada uno de los que han pasado por la isla de Navarino han dejado su impronta. Nuestros ancestros nos legaron el respeto por la tierra y el medio ambiente. Después nuestros viejos vecinos nos dejaron el ser porfiados ante la adversidad y el abandono de vivir en el punto más austral del planeta, donde en pocas ocasiones se acordaban que ellos sí existían en el confín. Hoy somos nosotros a los que nos toca avanzar sostenidamente en tener una mejor calidad de vida, en poner nuestro granito de arena para que las futuras generaciones puedan disfrutar de este maravilloso paraje.
Humildemente, quiero pedirle a todos paz. Que nos respetemos en nuestras diferencias, que seamos capaces de escucharnos y tolerarnos. Somos una isla que se ha caracterizado por la convivencia entre todos y eso no debe ni puede cambiar. Somos todos vecinos y, como se hacía en antaño, darnos la mano uno a uno, con fraternidad y respeto.
Vecinas y vecinos de Puerto Williams, en nuestro aniversario 67, quiero agradecerles y abrazarlos. Quiero saludar a cada uno de ustedes, sin distingos de raza, credo o posición política. El esfuerzo en cada una de nuestras demandas, de nuestro sueños y esperanzas, sé y tengo la convicción de que es así, lo hacen para tener un mejor lugar donde vivir. Con la fuerza de todos, Cabo de Hornos crece.