Un
déficit de $ 1.116 millones en la Universidad de Magallanes durante el
ejercicio 2017, reveló el último informe de estados financieros dado a
conocer esta semana por el Ministerio de Educación.
La cifra ubica a la principal casa de estudios regional como uno de los tres planteles estatales con peor resultado, a nivel nacional.
La
situación que ya había sido adelantada por este suplemento hace poco
más de un mes, generó duras críticas a nivel regional en contra de la
capacidad de gestión del plantel.
El
rector de la Universidad de Magallanes, Juan Oyarzo, recordó que desde
sus inicios el plantel magallánico sufrió una situación de déficit. La
UMAG no pudo recibir el aporte de las antiguas sedes de la Universidad
de Chile, como ocurrió en las otras universidades regionales estatales
del país que fueron creadas en los años ochenta, a partir de la fusión
de estas mismas sedes y sus homólogas de la Universidad Técnica del
Estado.
El
balance del Mineduc reveló, a su vez, que sólo 15 de las 54
universidades que entregaron sus balances, arrojaron cifras negativas.
Entre los planteles estatales regionales con cifras positivas cabe
destacar la Universidad de Tarapacá en Arica y la Universidad de Talca,
las cuales arrojaron en 2017 numeros azules por más de tres mil millones
de pesos.
PREOCUPACIÓN
Durante
el programa Barómetro de esta semana, la diputada Sandra Amar manifestó
su especial preocupación sobre la gestión de la principal universidad
regional.
Al
serle planteado el tema, Amar recordó ante todo, la toma feminista
vivida a comienzos de este año que se prolongó durante semanas y durante
la cual se hicieron publicos graves hechos de abuso de autoridad e,
incluso, abusos de connotación sexual cometidos al interior del
establecimiento.
En lo referente al referido déficit,
Amar expresó: “Durante la última cuenta pública de la UMAG, conversé
con el rector y le plantée que tengo una preocupación especial por lo
que está pasando. Vamos a coordinar una entrevista con él donde quiero
hacerle presente toda esta situación y escuchar la postura de la
universidad al respecto, pues tengo un rol fiscalizador sobre la
materia”.
–¿Y qué le pareció el que se contratara a exfuncionarios del gobierno anterior, apenas terminado el anterior mandato?
“Me
causa una extrañeza que funcionarios del gobierno anterior estén
aterrizando en la Universidad de Magallanes. No dudo de sus competencias
técnicas, pero sí me extrañó que todos los funcionarios de gobierno en
su mayoría están hoy en la universidad. Eso es preocupante y creo que
tiene que haber transparencia en todas las contrataciones”.
CRÍTICAS
Uno
de los críticos más duros de esta situación es el consejero regional,
Rodolfo Moncada, quien sostuvo: “La Universidad de Magallanes inició el
gobierno anterior con una situación de déficit que fue revertida, en
gran medida, gracias a los aportes millonarios del Consejo Regional para
financiar múltiples proyectos. Pero luego, cuando el gobierno anterior
estaba ya de salida se produce nuevamente un nuevo déficit en 2017,
debido fundamentalmente al aumento de las contrataciones”.
Los
dardos del consejero regional apuntan, especialmente, a uno de los
proyectos más emblemáticos de esta casa de estudios: el futuro Centro
Subantártico Cabo de Hornos, dependiente de la Universidad de Magallanes
y que, próximamente, se establecerá en Puerto Williams. “Si ahora,
cuando ese centro todavía no se ha puesto en marcha, la universidad
tiene un déficit millonario, ¿Cómo lo van a mantener?. Recordemos que
siempre se indicó que mantenerlo a flote representaría un costo anual de
por
lo menos 254 millones de pesos. ¿Quién va a asumir ese costo?,
¿Nuevamente el Consejo Regional va a tener que concurrir con sus
recursos para ello?”.
Moncada
cuestiona especialmente la falta de políticas de vinculación efectiva
con la provincia Antártica y que, a su juicio, ha sido una constante en
el actuar de la universidad regional. “He asistido a un montón de
reuniones para estudiar políticas y proyectos sobre la materia, pero
jamás se llega a nada. A estas alturas, ya no tengo ninguna disposición a
seguir votando a favor de nuevos proyectos para esta casa de estudios,
mientras no tenga resultados concretos sobre lo que hemos planteado”,
indicó.
UMAG
El
rector Juan Oyarzo explicó que la falla de origen enfrentada por este
plantel, se agravó durante el año 2017 por una serie de factores que son
comunes a las universidades regionales estatales.
“La
UMAG es la institución estatal que recibe el menor porcentaje de Aporte
Fiscal Directo (AFD), con el 0,93% de los fondos que se distribuyen
para ese efecto, y los aportes fiscales en su agregación no superan el
23% de los ingresos totales. Además, la gratuidad ha progresado en la
UMAG, llegando a un 44% del total de alumnos con este beneficio en 2018,
y generando una brecha en los ingresos por aranceles regulados que
hemos debido absorber, financieramente”, expresó.
Agregó
que la universidad, además, no es receptora de grandes donaciones,
“como algunas instituciones privadas en Chile”, y factores como la
condición demográfica y geográfica, volumen de alumnos y amplitud y
variabilidad de la oferta educacional en el país, “impiden que opere una
lógica de mercado que permita incrementar, significativamente, nuestras
matriculas e ingresos”, expresó.
PÉRDIDAS
Sin
embargo, el plantel no niega las importantes pérdidas sufridas en 2017.
“La Universidad de Magallanes presentó una pérdida en sus Estados
Financieros al 31 de diciembre del año 2017, de 1.117 millones de pesos,
principalmente, debido al incremento nominal en los costos de venta en
9.8%; a una pérdida financiera contabilizada en más de mil millones de
pesos por concepto de depreciación, y a un incremento del 7.9% en los
gastos de administración. En los ítems que componen los costos por
venta, prácticamente, se mantiene el peso de la partida de costos de
personal (que gravita del 89.9% al 90.9% desde 2016 a 2017) y, en los
gastos de administración, cobran relevancia el incremento de
incobrabilidad (de un 15.2% a un 19.4%), y el mantenimiento de
equipamiento e infrastructura (de un 8.1% a un 10.3%)”
Pero hay un tema en especial que ha causado especial molestia, a nivel regional: las contrataciones.
Sobre
la materia, la UMAG explicó: “A esto se suman los gastos de personal
originados por el término del financiamiento externo del proyecto GAIA
,el aumento de la dotación de personal de las carreras que aún no se
encuentran
en régimen; los esfuerzos durante 2017 por mantener una oferta
académica para la ciudad de Porvenir, a la espera del CFT, con el
consiguiente gasto de operación que esta actividad requiere (sueldos,
honorarios, viáticos etc.); a la implementación de campos clínicos para
algunas de las nuevas carreras de salud, y a los gastos en accesos
inclusivos y mantenimiento y mejora de la infraestructura,
principalmente, de instalaciones destinadas a docencia”.
También
es necesario mencionar, agregó, el reajuste de sueldos del sector
público (3.2%), incremento altamente gravitante en nuestros
presupuestos, y los procesos de evaluación académica por lo cuales los
docentes acceden a mejoras remuneracionales en función de su progreso.
Todo lo anterior, considerando que el nivel de remuneraciones en la
Universidad de Magallanes para sus funcionarios y directivos, es
comparativamente el mas modesto del contexto nacional de universidades
estatales y sector público.
@PedroEscobar