“De acuerdo al tratado antártico todas las bases deben retirar su
basura que no es orgánica, los desechos que pueden tratarse son desintegrados
en nuestras plantas que tenemos en el continente blanco. Toda la basura que no
puede tratarse aquí es retirada por buques de la Armada en el marco de sus
comisiones anuales” manifestó el Gobernador Marítimo de la Antártica,
Comandante Rodrigo Lepe.
En las comisiones antárticas participan habitualmente el buque
Transporte “Aquiles”, el Rompehielos “Viel”, el Remolcador “Lautaro” y el
Patrullero Oceánico “Marinero Fuentealba”, además de dos helicópteros que
estuvieron operando en el área a bordo de las unidades, en un total de 9
expediciones, totalizando 178 días de operación antártica.
“La principal misión de la última Campaña Antártica fue apoyar a los
operadores antárticos nacionales y programas extranjeros, además de participar
en la Patrulla Naval Antártica Combinada y efectuar tareas de investigación
científica en la Plataforma Antártica Chilena, con el propósito de contribuir a
los intereses de la Armada y del Estado de Chile”, mencionó el Comandante del
rompehielos “Viel”, Capitán de Navío Álvaro Carrasco.
Cabe destacar el considerable trabajo de protección al medioambiente
que se realiza transportando la basura que queda en la Antártica, tras meses de
operación, alcanzando a traer de vuelta al continente 200 toneladas de basura.
Reciclaje en buques
Una interesante iniciativa lleva a cabo el buque “Aquiles” relacionada
con la separación de la basura y el reciclaje de productos. Tanto en sus
cubiertas como en las cocinas existen contenedores diferenciados para material
orgánico, latas, vidrios y plásticos, los que la dotación ya se acostumbró a
utilizar de forma cotidiana. Una vez en Valparaíso, la basura es retirada en un
centro de acopio diferenciado que tiene el puerto.
Por otro lado, en el “Aquiles” también se toman precauciones
especiales con el tratamiento de las aguas grises y servidas. Desde el momento
que el buque entra a aguas antárticas se deja de utilizar cloro y otros
limpiadores fuertes, ya que su uso podría matar las bacterias que sirven para
tratar las aguas y que las dejan aptas de acuerdo a estándares internacionales.
Esas aguas tratadas se mantienen en los estanques hasta que el buque recala
nuevamente a Punta Arenas, donde empresas especializadas las retiran.