Al
acercarse el inicio del año 2023, el gobierno de Boric, con la
participación de diversos ministerios y con recursos del Estado, inician
lo que la izquierda llama conmemoración de los 50 años del golpe
militar. Hace 6 años y bajo el gobierno de Bachelet, el show fue la
celebración de los 50 años de la modificación de la Ley de reforma
agraria, una ley maldita que destruyó la agricultura. En esta
oportunidad y ante la caída de su apoyo, tras el plebiscito, el gobierno
ocupará todas las instancias y todos los recursos disponibles para
mantener vivo el negocio del golpe militar. Cómo la izquierda no tiene
ideas y no piensa en el futuro, su estrategia es seguir profitando del
Estado con la historia del golpe militar y la “santidad” de Salvador
Allende. Recordemos que Boric al iniciar su gobierno, se dirigió a la
estatua del marxista ex Presidente, para saludar y, se supone, a
inspirarse para su mandato. En esta estrategia el gobierno ha decidido
asesorarse por Patricio Fernández, un exconstituyente que fracasó
rotundamente como coautor y promotor de lo que se ha llamado
acertadamente “mamarracho constitucional”. Lo que el gobierno de Boric
pretende, es convencer a los chilenos, que el gobierno de Allende fue
maravilloso y que el gobierno militar fue pésimo, cuando la realidad fue
todo lo contrario. Quienes vivimos el gobierno de la Unidad Popular
nunca olvidaremos el desastre económico, político y social al cual nos
condujo Allende. Recordemos la visita a Chile de casi un mes, del tirano
del caribe, las colas, la destrucción de la agricultura, de la
industria y de la economía.
Chile tuvo el récord mundial de inflación y fuimos un apéndice de las
economías soviéticas. Recordemos el chancho chino, los tractores rumanos
y los autos Lada. A Allende le gustaba vivir bien, vestirse con buena
ropa y tomar whisky caro. Utilizó al pueblo para su propio fin, que era
llegar al poder e instaurar la dictadura del proletariado. Las FFAA no
tenían interés alguno en participar en el gobierno, pero en su momento
no hubo otra salida, tras la declaración del Congreso de la República
que declaraba inconstitucional al gobierno de Allende. Hoy nuestro país
enfrenta serios problemas, empezando por la inseguridad interna y la
inmigración ilegal, por lo que distraer recursos y tiempo laboral de
autoridades es una pésima idea. La conmemoración de los 50 años de
intervención de las FFAA es un gustito que la izquierda dura quiere
darse, para seguir sacando partido de una historia mal contada por ellos
mismos. Seremos testigos de centenares de actos en Chile y en el
extranjero en que en edificios del Estado, con recursos de todos los
chilenos y la complicidad de los medios de comunicación, se volverá a
hablar de la unidad popular. Dios nos dé paciencia.