La señora Edilia Henríquez, llegó en marzo al Centro Diurno para
Personas Mayores de Punta Arenas invitada por una amiga, quien le mencionó en
varias oportunidades, los diferentes talleres y actividades que se realizaban
en dicho lugar, y además, la calidad humana del equipo de profesionales a cargo
de la iniciativa.
Cuando tomó la decisión de ingresar, optó por hacer rutinas de
ejercicio, pero más adelante y sin pensarlo ni esperarlo, se enteró que podía
encontrarse nuevamente con su pasión, la literatura, a través de una actividad
que le permitió, hace unos días atrás, lanzar un libro que tituló “Nostalgias
de la Vida”, compilación de poesías de su autoría, que surgió del trabajo
conjunto con la terapeuta ocupacional del centro, Consuelo Contreras y la
estudiante en práctica de Terapia Ocupacional de la UMAG, Fernanda Carrillo.
El sueño de la Sra. Edilia, se convirtió así, en uno de los hitos más
preciados por parte de las personas que dan vida a este Centro Día, quienes
quisieron brindarle una merecida celebración mediante una ceremonia que estuvo
protagonizada por sus familiares y compañeros, todos ellos testigos de la
emoción de un logro que la usuaria del recinto, a sus 84 años, no esperaba
realizar antes de conocer la experiencia social y afectiva que le significó
estar participando del proyecto junto a otros
adultos mayores de la comuna.
“Es el sueño más feliz de mi vida, el que tuve siempre, pero nunca lo
podía mostrar, porque yo soy muy para dentro, entonces me daba vergüenza que
los demás supieran todo lo que yo escribía. Es la poesía la que me inspira y
toda la gente, las personas, mis familiares, sobre todo. Si Dios quiere, voy a
continuar en esto y si me acompañan, porque gracias a estas hermosas personas,
pude atreverme”, expresó con profunda gratitud Edilia, teniendo en sus manos
uno de los seis ejemplares que diseñó e imprimió, sin costo alguno, La Prensa
Austral y, que, ella, obsequió a sus cercanos para compartir las vivencias
gestadas en su natal Puerto Natales.
“Aquí están todas mis memorias, las tristes y las alegres y lo que
concierne a mi familia, a mi pueblo de Natales, amigas que se han ido y que ha
sido muy triste para mí”, contó, dando a conocer uno de los textos que marcó su
vida: “mi padre falleció a los 90 años y yo lo cuidé desde que se enfermó. Así,
me inspiré en él e hice una poesía que se llama, “Un padre, un hijo” porque
después, en las vueltas que da la vida, pasó a ser un hijo mío”, confesó.