El
Centro de Apoyo a Víctimas es un programa especializado en ayudar a que
las personas superen los daños del delito. Desde su oficina en avenida
España 1125, prestan asesoría legal y social a los afectados.
En
conversación con el matinal “Nuestra Mañana”, la coordinadora regional
Natacha Oyarzún profundizó respecto a la labor que realizan.
–¿Es difícil volver a encauzar una vida cuando se sufre violencia extrema?
“Sí,
es difícil. Esto depende de los recursos de cada persona; hay personas
que tienen recursos personales y familiares que hacen la situación más
llevadera y tener una reparación más fácil, pero aún así hay hechos que
son muy duros”.
–¿Cómo se puede recuperar una persona?
“No hablamos de una recuperación, sino que
de la superación de los efectos después del delito. La superación no
implica que no lo vas a recordar y que no te va a causar dolor, sino que
puedes retomar y funcionar en tu vida y darle un significado a este
hecho para seguir viviendo”.
–¿Qué pasa con los delitos violentos en contra de menores de edad?
“En
la medida que las personas acceden lo más inmediato posible a un
trabajo multidisciplinario, el pronóstico siempre es mejor, en términos
de cuánto tiempo se va a trabajar y las facilidades para intervenir el
daño. Cada persona lo aborda de distinta forma. En los niños, se
requiere de un trabajo especializado con profesionales para ir reparando los daños que dejan los delitos, pero no es menor al daño de un adulto, especialmente en delitos sexuales”.
Más que un número
Las
personas que requieran de atención pueden comunicarse al número del
centro: 600 818 1000. Según la abogada Oyarzún, se trata de personal
especializado para comunicarse con víctimas.
–¿Quién puede llamar a este número?
“Todos,
la atención de nuestro programa es universal. No discriminamos por edad
ni por sexo, ni por nacionalidad o situación económica. Todas las
personas que viven en Chile tienen acceso a este número, porque es un
derecho. Es una respuesta a la obligación del Estado de brindar
seguridad”.
–¿Qué protocolo tienen cuando reciben una llamada?
“A veces cuesta más pedir ayuda que darla. No es fácil hablar de un delito,
no es fácil hablar sobre lo que pasó y muchas veces ese temor es lo que
impide pedir ayuda. Si la persona se contacta por teléfono, nosotros
nos vamos a identificar. De inmediato diremos con quién se está
contactando y vamos a escuchar lo que necesita para derivar al
profesional que corresponda”.
–¿Cómo abordan los temas?
“La
dimensión en la que se aborda es muy distinta. Hay personas que
requieren de apoyo psicológico, hay personas que requieren de
orientación legal y con eso les basta. Hay personas que requieren de un
apoyo integral: apoyo psicológico, social y representación en
tribunales. Ese es un trabajo más profundo”.
–¿Llegan a tribunales?
“Sí, somos querellantes y llegamos
hasta el final. Si presentamos querella, llegamos al juicio oral que
corresponde y nos hacemos presente en todos los recursos que
corresponden a la causa. Pero depende de cada persona, tendemos a pensar
que todos quieren interponer una querella y no es así, depende de las
necesidades y expectativas de cada uno”.