Una reciente encuesta, cuyos protagonistas fueron los adultos mayores chilenos, arrojó una serie de opiniones que podrían permitir la afirmación de que ellos o gran parte de ellos están viviendo “los años dorados” de sus vidas.
Los datos recogidos forman parte de la Encuesta Nacional de Calidad de Vida en la Vejez, realizada por la Universidad Católica de Chile y la Caja de Compensación Los Andes, bajo la dirección de Rosita Kornfeld, directora del Centro de Estudios de Vejez y Envejecimiento de la Universidad Católica.
Los datos recogidos indican que los adultos mayores han aumentado en un 15,6 por ciento en la última década lo que permite deducir que Chile es un país que está envejeciendo en forma significativa, con todo lo que ello implica en términos de salud, alimentación, apoyo y, obviamente, en el aspecto económico.
Los adultos mayores satisfechos de su situación representaron el 73,2 por ciento de la muestra. Entre los que respondieron la encuesta un 79,4 corresponde a personas con un nivel educacional alto o superior.
Más cifras
Los índices de calidad de vida, en los aspectos físicos, afectivos y de bienestar subjetivo, en opinión de los encuestados, habrían aumentado de 0,63 por ciento, en el año 2007, a un 0,72 por ciento en la actualidad.
Y respecto a la falta de compañía, un 35,3 por ciento de los adultos mayores lo afirman y un 63 por ciento de ellos está inquieto o preocupado ante una eventual dependencia, aunque también se inquietan por problemas de salud de familiares o personas cercanas; por dificultades económicas y eventuales accidentes o problemas derivados de una enfermedad grave.
Pero aún así, el ánimo está en alto porque, en el año 2013, trabajaba el 29,7 por ciento y el año pasado, esa cifra se elevó al 32,4 por ciento y dado que el promedio etario para los jubilados es de los 62 años, el 65 por ciento espera seguir trabajando hasta cuándo la salud se los permita.
Claro que hay resultados que resultan preocupantes: los mayores de 75 años con estudios básicos solamente, ingieren seis o más medicamentos para otras tantas afecciones de la salud.
Vida sexual y participación.
De acuerdo a la encuesta UC – Caja Los Andes, entre otros datos, arrojó que el 44,2 por ciento de los adultos mayores participa en actividades de clubes de adultos mayores; entidades religiosas; que los menores de 75 años manejan Internet (y la tecnología inherente al sistema) y que ese manejo aumentó de 14,8 a un 22,6 por ciento.
Finalmente, el estudio determinó que un 32,2 por ciento de los encuestados dijo mantener o llevar una vida sexual activa y que para el 65 por ciento de ellos “es muy importante”.
Pero, desde los sesenta y seis años, las relaciones sociales se restringen a sólo 1,7 personas cercanas a nuestros adultos mayores y para ello se da, fuera de la encuesta misma, como razón de que a esa altura de la vida, muchos de los coetáneos ya no están en este mundo o se encuentran lejos de quienes fueron sus compañeros de colegio; o prefieren no salir, quedándose en sus casas viviendo “il dolce far niente” (“dulce hacer nada”).
¿Y los otros?
¿Y qué pasa con el 26,8 por ciento que no está satisfecho; que está solo, abandonado por su familia, o que está enfermo y, como en una canción con mucha más edad que cualquier adulto mayor, a estas alturas de sus vidas “no tienen padre, ni madre ni siquiera un perro que les ladre”.
Y estos últimos casos parecen, por lo menos en Magallanes, ser mucho más numerosos que el frío, pero alegre, porcentaje de la encuesta.