Un
pequeño crustáceo de nombre científico Euphausia Superba, más conocido
como el Kril, esta teniendo una relevancia en la etapa alimentaria de
miles de pingüinos, sobre todo por el impacto que está generando la
captura de este diminuto y apetecido integrante de la fauna marina
antártica.
Los
investigadores Lucas Krüger, Francisco Santa Cruz y César Cárdenas del
Instituto Antártico Chileno y Magdalena Huerta, de la Universidad
Austral, publicaron un artículo donde evalúan la variabilidad de
pingüinos barbijo y papúa frente a la pesquería del kril y las
condiciones climáticas.
“Este
estudio fue motivado por la necesidad de verificación de los impactos
de la pesquería de kril, particularmente sobre los pingüinos del género
Pygoscelis que son muy dependientes del kril y han sufrido reducciones
importantes en la Península Antártica”, comenta el doctor Lucas Krüger.
Asimismo,
pudieron comprobar que existe una variación de las poblaciones de
pingüinos “que está asociada a inviernos más cálidos, a menos hielo y a
una alta productividad pesquera, es decir, a años en que la
productividad pesquera fue alta y siguió un invierno de baja
productividad y las poblaciones tuvieron reducción en el número de
parejas reproductivas en el año siguiente” y agrega Krüger que esto
sirve como soporte al plan de la Ccrvma de cambiar el manejo de la
pesquería indicando que en inviernos más cálidos las capturas de este
recurso deberían ser menores.