El
alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, hizo un llamado a la
Cancillería a defender con mayor vigor los intereses de nuestro país en
el continente antártico, tal y como lo está haciendo la Argentina.
Y
un claro ejemplo de ello, declaró, fue el abandono de Villa las
Estrellas, algo que llamó a revertir, en una reciente entrevista
concedida a Bío Bío. “En la Antártica, está la comuna 346, que es
administrada por Cabo de Hornos. Ya hubo una ocupación territorial, pero
dejó de existir por falta de mantención del Estado a las casas donde
había civiles. Eso tiene que reponerse”, declaró.
A
su juicio, “la mirada del Estado de Chile siempre ha sido importante.
El tema es qué se ha hecho. Eso es justamente parte de mi crítica
permanente contra el Estado chileno”.
Agregó
que “necesitamos ser proactivos en la defensa de los tratados. En la
parte escrita y en lo que no está escrito. Lamentablemente, la
Cancillería argentina tiene una línea que se olvida del respeto a los
tratados. Por otro lado, uno siempre espera que ante cualquier situación
de cambio de criterios, la Cancillería haga inmediatamente un reclamo,
como lo hace siempre Argentina en una situación oportuna. Por eso, que
uno siempre tiende a mirar con muy buenos ojos la proactividad
argentina. Es fantástico cuando uno tiene una Cancillería muy
empoderada, independiente del gobierno que esté de turno, defendiendo
los intereses territoriales presentes y, pongo en negrita, futuros. Lo
que echo de menos es esa fuerza, potencia de parte de nuestra
Cancillería chilena”.
Consultado
sobre el rol de las Fuerzas Armadas chilenas en esta materia, Radonich
se mostró enfático: “Nuestras Fuerzas Armadas son altamente
profesionales y no deliberantes. Por tanto, cualquier acción de ella
siempre se enmarca de la política del Estado que, por cierto, lo llevan
los presidentes y sus gobiernos según sus períodos”.
Tolerancia peligrosa
El
alcalde de Punta Arenas agregó que observa “bastante tolerancia (de
parte de Chile) a esquemas que finalmente se alejan de la letra y del
ánimo del Tratado de Paz y Amistad. Por ejemplo, cuando hay un mapa que
incorpora parte de la proyección antártica argentina que, por supuesto,
coincide con la chilena. Yo esperaría que los chilenos y que la
Cancillería reiteraran los fundamentos muy potentes que no son solamente
territoriales, sino también históricos, jurídicos, desde la colonia en
adelante respecto del tema. Las acciones son muy importantes, pero las
omisiones en el Derecho Internacional también son demasiado importantes.
No es solamente que uno pida que se hagan cosas que son fundamentales.
Cuando no se hacen tienen un costo mucho mayor. Por eso que durante el
último año he enviado algunas cartas al diario El Mercurio, donde apelo
siempre a una cosa que lo digo con todas las letras: admirable la
posición de Argentina de defender sus eventuales derechos y echo de
menos esa misma proactividad, convicción y fuerza en Chile”.
Usted ha reclamado por la falta de mapas
“Para
mí, es inexplicable que la Dirección de Fronteras y Límites no
fiscalice que el mismo Estado genere mapas chilenos, sin incluir el
vértice antártico que desde los años 40 forma parte integrante de
nuestro territorio. Si voy a media cuadra de la Cancillería, media
cuadra de La Moneda, a la Agencia de Cooperación Internacional… veré
cinco pisos de mapa preciosos, pero no vienen con la Antártica. Es una
responsabilidad del Estado, con toda la estructura que tiene, donde hay
gente que se le paga para poder elaborar estos mapas. Qué ellos no
queden al arbitrio de quien los genera, sino que vengan finalmente con
los límites oficiales”.