La compañía ingresó al Servicio de Evaluación
Ambiental una Declaración de Impacto Ambiental, en el que manifestaría
incorporar tronaduras como un método complementario en la extracción mecánica
de material estéril.
El 10 de marzo Mina Invierno ingresó al
Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental una Declaración de Impacto Ambiental
(DIA), en la que se busca incorporar tronaduras en su proceso de remoción de
material estéril, para extraer el carbón de Isla Riesco. Se trataría de un
método complementario que busca fragmentar este material con baja carga de
explosivos y así mejorar los niveles de productividad de la operación.
Esto después de que la empresa verificara que
una parte del material estéril que se requiere remover presenta niveles de
dureza superiores a lo esperado según el diseño del yacimiento, lo que genera
un mayor desgaste y esfuerzo de los equipos mineros y disminuye los
rendimientos productivos esperados, según se indicó.
“Mina Invierno reitera su compromiso de
operar con altos estándares de seguridad y cuidado al medio ambiente y con un
programa innovador y de vanguardia en rehabilitación ambiental y
reforestación”, indicaron desde la empresa.
Frente a este escenario, la agrupación Alerta
Isla Riesco manifestó su preocupación en torno a la declaración. “Esta
práctica, que implicaría un cambio significativo en los procesos de Mina
Invierno, no está incluida en la
Resolución de Calificación Ambiental del 2011 (RCA), es más, sus impactos no
fueron evaluados en el Estudio de Impacto Ambiental (EIA), pues en reiteradas
ocasiones la empresa negó ante la autoridad ambiental que emplearía tronaduras
como parte de su proceso productivo”, aseguraron.
Como parte de sus aprensiones, hicieron
hincapié en que “con sólo cuatro años de funcionamiento, ya cuenta con un
historial que ha afectado la estabilidad ambiental, social y económica de Isla
Riesco, lo que pone en duda su capacidad de realizar una iniciativa de tal
complejidad y magnitud”.
Asimismo, indicaron que Mina Invierno realizó
una Declaración de Impacto Ambiental y que el análisis bajo esta figura
evita un estudio profundo y una
participación ciudadana amplia, a diferencia de un Estudio de Impacto Ambiental
(EIA) a la comunidad. “Este recurso, utilizado de forma recurrente por empresas
contaminantes para lograr la aprobación ambiental, especialmente empresas
extractivas y de generación eléctrica, es una señal equívoca para la
ciudadanía, ya que no da garantías de un proceso integral y respetuoso de los
EIA y del cumplimiento de las RCA”, recalcan.
Es por eso que como agrupación declaran que
“consideramos que el Servicio de Evaluación Ambiental de Magallanes, deberá
requerir un Estudio de Impacto Ambiental para evaluar en propiedad los impactos
socio-ambientales que conlleve la utilización de tronaduras en Isla Riesco,
garantizando una evaluación profunda y determinando todos los impactos y
riesgos del uso de explosivos en Isla Riesco, otorgando así mayor legitimidad
al proceso y al rol del SEA”.