“AP 45 Piloto Pardo” y los náufragos del “ARA Belgrano”

El 2 de abril de 1982, fuerzas argentinas invaden las islas Falklands/Malvinas
con 900 hombres, entre infantes de marina y fuerzas especiales,
mediante una operación anfibia tomando el control de ese territorio
insular de aproximadamente 1.800 habitantes ubicado en el Atlántico Sur,
aproximadamente a 360 millas náuticas de Río Gallegos y a 6.650 millas
náuticas al sur de Gran Bretaña. Al día siguiente, fuerzas argentinas
toman el control de Grytviken y de Puerto Leith, en las Islas Georgias
del Sur, ubicadas a 800 millas náuticas de las Islas Falkland/Malvinas.


Dicha
invasión, para el Reino Unido, fue sorpresiva y no prevista. Por su
parte, para Argentina fue relativamente fácil, en el sentido que hubo
escasa resistencia y en poco tiempo ya tenía el control de las islas,
organizando una “eventual defensa”.

El
resto, es historia conocida. Argentina dio curso a la “Operación
Rosario”, organizando la defensa de los territorios ocupados y su mar
adyacente. Por su parte, para sorpresa de muchos, el Reino Unido puso en
ejecución la “Operación Corporate”, el mismo día 2 de abril,
disponiendo el zarpe de 3 submarinos nucleares con rumbo sur y una
numerosa fuerza de tarea con sus principales unidades de combate con
rumbo a la Isla Ascensión, base avanzada para el resto de las
operaciones.


Mientras
tanto Chile, a pocos años de haber vivido una crisis con Argentina en
1978, se encontraba trabajando junto a su vecino y con el Vaticano en la
redacción de detalle de un tratado de paz y amistad, el cual finalmente
se firmó en 1984. Razón por la cual en 1982 era un tema no resuelto y
el inicio de la guerra de las Islas Falkland/ Malvinas generaba una
razonable preocupación e incertidumbre en Chile.

 

Se inician las hostilidades

El
1° de mayo de 1982 se efectuó el primer ataque ingles a las islas, con
un bombardeo aéreo sobre la pista de Puerto Stanley, argentino, seguido
de un bombardeo naval por buques del Grupo de Tarea de Combate. Con este
primer ataque directo, se produce un giro en los acontecimientos,
descartando una eventual solución pacifica de la controversia.


Al
día siguiente se efectúa el ataque y hundimiento del ARA General
Belgrano por parte del submarino inglés HMS Conqueror, quien ataco? con 3
torpedos cuando el crucero se encontraba a unas cuantas millas náuticas
al sur del límite de la Zona de Exclusión Total establecida por el
Reino Unido.


El
ataque del submarino inglés fue exitoso, dando en blanco 2 de los 3
torpedos lanzados al ARA General Belgrano, el cual se mantuvo a flote
por poco más de una hora, hasta su hundimiento total el día 2 de mayo a
las 17:05 hrs. De su dotación, compuesta por 1.093 hombres, se
rescataron 770 sobrevivientes, otros 23 fueron encontrados fallecidos en
sus balsas y 300 cuerpos desaparecieron en las aguas del Atlántico.

 

Participación del AP 45 Piloto Pardo

El
connotado investigador Gonzalo Codina, en su artículo publicado en
Revista de Marina, nos entrega importantes detalles de este
acontecimiento. El buque chileno AP 45 Piloto Pardo era una unidad
auxiliar que tenía una dotación de 87 tripulantes, poseía
características para navegar aguas antárticas y trasportaba 2
helicópteros livianos. El buque estaba al mando del capitán de fragata
Adolfo Cruz Labarthe. Habitualmente el buque realizaba trabajos
hidrográficos, especialmente en la zona austral, donde existen cientos
de canales y rutas de navegación que explorar.


Fue
en esta última tarea que el buque se encontraba operando, al sur de su
puerto base, Punta Arenas, cuando el 4 de mayo recibió la orden de
dirigirse al Atlántico, al sur del teatro de guerra entre Argentina y el
Reino Unido con el propósito de participar en la búsqueda de náufragos
del ARA General Belgrano, hundido el día 2 de mayo en un punto al este
de la Isla de Los Estados.


Inmediatamente
el Pardo se dirigió a Puerto Williams para salir al Atlántico por el
Canal Beagle, donde embarco?, vía helicóptero, a un médico y a un
anestesista que eran parte de la dotación de esa austral base naval, los
cuales apoyarían a eventuales heridos.

Al
ingreso a la zona de conflicto, se puso a disposición del buque
antártico argentino ARA Bahía Paraíso, quien le asigno un área de
rebusca, recalando a la zona cuando ya habían trascurrido más de dos
días.


En
ese contexto el Piloto Pardo se unió a la rebusca, donde ya
participaban los destructores Piedra buena y Bouchard, escoltas del
Belgrano, el patrullero Gurruchaga y el buque antártico Bahía Paraíso,
junto a las aeronaves.



El Comandante del Bahía Paraíso, Ismael Jorge García, a cargo de la
búsqueda, le recomendó al Pardo no sobrepasar el límite de la Zona de
Exclusión establecida por el Reino Unido.


Para
cumplir con su objetivo, el Piloto Pardo comenzó a rebuscar dentro de
la zona asignada, con el apoyo de sus dos helicópteros. Sin embargo, los
primeros días los resultados fueron negativos. No fue hasta el mediodía
del 7 de mayo, cuando navegaba en el extremo suroeste del área
asignada, que encontró la primera balsa, en la cual sorpresivamente
había dos marinos fallecidos. Sus cuerpos fueron izados a bordo, al
igual que la balsa. En ese momento la dotación, muy sorprendida, quedo
en silencio y un profundo sentimiento de tristeza se apodero de todos
ellos.


Seguidamente,
durante la tarde del mismo día, se encontraron cuatro balsas más, todas
ellas vacías, las cuales también fueron izadas a bordo. La posición
alejada de estas balsas se debía a la deriva de estas, producto de los
fuertes vientos reinantes en el área de operaciones.


El
médico Ruperto Miranda, recientemente embarcado en el Piloto Pardo, en
un principio le costó acostumbrarse al movimiento del buque en alta mar,
y sufrió lo que habitualmente ocurre en esas circunstancias. Pero al
cabo de los días se recuperó, debiendo recibir a los marinos
recientemente encontrados fallecidos. Describe el doctor Miranda que
eran jóvenes marineros los cuales estaban aferrados a sus salvavidas y
que le correspondió tratar de identificarlos, lo cual solo fue posible
con uno de ellos de nombre Daniel, ya que en sus dedos llevaba una
argolla con ese nombre grabado.


El
equipo médico constato? que la causa de muerte de ambos marinos fue por
congelamiento, ya que no presentaban ninguna señal de algún otro daño.


Luego
de la recuperación de estas 5 balsas y cuando se dirigía a otro
avistamiento de balsas, el ARA Bahía Paraíso, le comunico? al Piloto
Pardo que por órdenes superiores deberían dar termino de inmediato a la
cooperación y abandonar la zona, escoltándolo hasta el ingreso al Canal
Beagle. En el trayecto, el Comandante del ARA Bahía Paraíso le informo?
al Pardo que los ingleses habían ampliado la Zona de Exclusión Total a
solo 12 millas náuticas de la costa argentina.


El
día 8 de mayo a las 09:45 horas, navegando en demanda del Canal Beagle,
un helicóptero del Piloto Pardo entrego? los dos cuerpos de los marinos
fallecidos en la Cubierta de vuelo del ARA Bahía Paraíso.


Junto
con quedar en libertad de acción, el AP 45 Piloto Pardo recibió los
agradecimientos a nombre de la Armada Argentina por su ayuda,
dirigiéndose a Puerto Williams donde recalo? el 8 de mayo a las 23:40
horas, dando por finalizada la misión.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS