Dicen que el uso de la tecnología se está apoderando de actuales rutinas y costumbres. Ante esta realidad el Mineduc presentó un manual orientador a las comunidades educativas respecto del uso de celulares y otros dispositivos con fines pedagógicos en el aula, que puede ser permitido desde primer año básico.
La guía indica que para el rango etario de entre 0 y 6 años no se recomienda fomentar el uso de celulares u otros dispositivos.
Mientras que para el rango de entre 6 y 12 años (hasta sexto básico), el uso pedagógico de estos elementos deberá estar acompañado por reglas y protocolos. Se recomienda educar explícitamente sobre su uso y riesgo, lo que deberá ser monitoreado por adultos.
Por último, para los estudiantes de entre 12 y 18 años (entre séptimo a cuarto medio) también se recomienda el uso de tecnologías con fines pedagógicos, acompañado por una norma acorde establecido por el colegio.
Para el exseremi de Educación, Rodrigo Sepúlveda, estos recursos tecnológicos deben ser bien orientados por los docentes. “Hoy en día, el teléfono es un aparato que a partir de cierta edad los niños los tienen adquirido, nacieron con ello (…) Creo que si somos capaces como docentes de aplicar esta tecnología bien pensada, va ir en beneficio de los niñas, niños y adolescentes”, afirmó.
Una visión similar tiene el también ex superintendente de educación y actual director del Liceo Industrial de Punta Arenas, José Raúl Alvarado, quien comentó que para lograr un buen uso de estos dispositivos debe estar consensuado por la comunidad educativa, teniendo siempre presente el respeto, el orden y la disciplina, considerando que todo esto debe estar enfocado en formar y educar, la principal responsabilidad del profesorado.
“Si las normas están claramente establecidas, sociabilizadas, compartidas y acordadas, por su puesto que en los momentos que corresponda la tecnología se va a utilizar. Sería absurdo dejarla de lado”, agregó.
Respecto de la prohibición o no del uso de celulares, el Mineduc informó que esto lo deben decidir los propios establecimientos, considerando la opinión de apoderados, docentes, trabajadores de la educación y estudiantes.