El apuro y la falta de respeto a las
señaléticas de tránsito han determinado que, por estos días, haya aumentado el
número de accidentes en pasajes, calles, avenidas y rutas de la Región de
Magallanes.
Afortunadamente, aunque ha habido un alto
número de lesionados en colisiones, choques y volcamientos, sólo se ha
registrado una víctima fatal, todo lo cual es muy lamentable y deja secuelas
que ni siquiera el tiempo será capaz de borrar completamente.
En opinión de Sergio Oyarzo, director de
Tránsito de la Municipalidad de Punta Arenas, la mayoría de los conductores de
vehículos motorizados hacen caso omiso de las señaléticas de tránsito que se
han instalado en los cruces de calles y otros puntos de la ciudad.
“El disco Pare obliga a una detención forzosa
del vehículo y que el conductor debe asegurarse que, al seguir avanzando, no
enfrentará a otro vehículo”, explicó Oyarzo.
Por su parte, Claudio Guerra Martínez,
administrador de la Escuela para conductores ECPA Sur, refuerza esa visión y
señala que “muchos de nuestros alumnos, al llegar ante un disco Pare, dejan la
marcha en neutro, no se detienen a la distancia que corresponde y avanzan sin
detenerse, lo cual implica llamados severos de atención, por lo menos”.
También coincidieron en que, en estos tiempos
en que todo el mundo pareciera tener algo urgente qué hacer, el circular
apurado incide en una mala conducción de los vehículos.
“Si una persona, por ejemplo, demora veinte
minutos en llegar hasta las puertas del colegio donde estudian sus hijos, si se
levanta un poco más tarde no debe intentar recuperar el tiempo aumentando la
velocidad de su automóvil o camioneta. Y si el camino está escarchado o nevado
tiene que aplicar una velocidad razonable y prudente a su vehículo, a fin de
poder controlarlo en caso de problemas. Claro que la solución doméstica es que
salga un poco más temprano desde su casa”, indicó el director de Tránsito del
Municipio.
Por su parte, Guerra ha podido constatar que
muchos conductores van demasiado veloces, desconcentrados de las condiciones
generales del tránsito, abstraídos en sus pensamientos y hablando por celular,
“hasta con cara de apurados”, y recuerda que estuvo a punto de colisionar con
el vehículo que guiaba, en esas condiciones, una ex autoridad magallánica que,
a modo de singular excusa, levantó la mano casi como saludando y “yo lo
interpreté como una forma de pedir disculpas, pero siguió tan raudo como
venía”, recordó el administrador de ECPA Sur.
Ciclistas y
peatones
Los ciclistas no respetan las normas que los
protegen y los obligan a circular por las ciclovías, con vehículos claramente
identificables y con casco y otras protecciones, pero además, en cada cruce de
calle o avenida, deben detenerse y cruzar de a pie y con la bicicleta sobre sus
hombros.
Tampoco los adolescentes que circulan en
patinetas lo hacen bien. Tampoco los bikers que abandonan sus pistas especiales
en las que demuestran sus destrezas y optan por las veredas, especialmente las
céntricas.
Tampoco la conducta de los peatones
contribuye a una buena conducción de vehículos motorizados.
¿Por qué? Porque cruzan sin respetar la luz
roja del semáforo que tienen al frente. Lo hacen a mitad de cuadra, en forma
sorpresiva y driblando vehículos.
Y más encima, se visten con tenidas oscuras,
lo que dificulta que sean vistos por los automovilistas.
Ambos expertos en materias de tránsito
señalaron que es necesario educar en el respeto a las normas del tránsito; que
el uso de neumáticos con clavos otorga una seguridad relativa si no se conduce
a velocidad razonable y prudente; que hay que disminuir la velocidad antes de
llegar a un cruce de calles; que no hay que hablar por teléfono celular cuando
se está detrás del volante, que hay que ir atento a las condiciones generales
del tránsito, en todo sentido; que hay que respetar a los ciclistas y hasta
esos peatones imprudentes que, al cruzar una calle o una avenida, lo hacen instalándose en la calzada, en lugar de
hacerlo en la vereda correspondiente.
Y si esas normas básicas de conducción no se
respetan, no hay que llorar ni enojarse cuando un funcionario de Carabineros le
notifique una infracción, le retire la licencia y deba presentar sus descargos
ante un juez de Policía Local, que lo escuchará atentamente y, con una sonrisa
o con el ceño fruncido, le aplicará una multa a beneficio municipal.