Celia Oyarzo Villegas es la madre y principal responsable de
que Ariela Mancilla en la actualidad sea presidenta del Centro Hijos de Chiloé.
La dirigenta explicó que ingresó a la organización chilota porque su mamá era
socia, de hecho le pidió inscribirse en un momento que estaba muy delicada de
salud.
“Creo que ella sabía que le quedaba poco tiempo, creo que
por eso me lo pidió, seguí acompañándola hasta que falleció. Con su memoria y
siguiendo sus pasos continué en el Centro Hijos de Chiloé. Creo que gracias a
ella he hecho muchas cosas distintas, pasé de una vida cotidiana como dueña de
casa y criar hijos, a ser una persona que ha tenido que hacer y conocer muchas
cosas nuevas”, indica Ariela Mancilla, asegurando que además del nacimiento de sus
hijos, su ingreso a la organización chilota es para ella, su día inolvidable.
El ser dirigenta del Centro Hijos de Chiloé le ha otorgado
muchas experiencias a Ariela Mancilla, pero a pesar de eso, su decisión de ser
parte de la organización sigue siendo más importante. “Uno se relaciona con
mucha gente. Como presidenta he tenido varias vivencias, por ejemplo, estar
frente al Presidente de la República, visitar La Moneda, estar sentada al lado
de un ministro y conversar con varias personas que son reconocidas en el país y
la región”, precisó.
Crecimiento
En sus distintas funciones dentro del Centro Hijos de
Chiloé, Ariela Mancilla se ha visto en la necesidad de explorar sus
potencialidades y capacidades, tomando gusto por los desafíos que se le han
presentado y ha podido superar.
“El entrar al Centro Hijos de Chiloé me cambió completamente
la vida, pasé a un plano distinto. Me he visto en la necesidad de conocerme más
a mí misma, y sacar más mi personalidad. El aprender aspectos necesarios para
el funcionamiento del Centro y la gestión como presidenta también ha sido
necesario. Ahora que estoy en este momento de mi vida me doy cuenta de que uno
en su casa a veces se encierra mucho en torno a la comodidad y la familia.
Ahora con este papel solamente me queda apechugar y la verdad no me molesta, me
siento cómoda”, recalca la dirigenta.
Más que una labor, una pasión
Ariela Mancilla destaca que el Centro Hijos de Chiloé tiene
un funcionamiento cargado de pasión, sentimientos, tradición y compromiso. Es
tanta la influencia y orgullo que genera en las personas esta organización, que
generaciones completas de familias han sido parte de la entidad.
“El ser parte del Centro Hijos de Chiloé es una sentimiento,
gran parte de los integrantes están ahí por lo mismo, y de hecho son nietos,
hijos, sobrinos o familiares de otro tipo, de antiguos miembros. Por eso mismo,
considero que nuestra organización es prácticamente una familia. Uno trabaja
porque le gusta, eso quedó marcado en muchos de los integrantes. En mi caso, mi
mamá me enseñó sus valores, ella se levantaba a las cuatro de la mañana para
irse caminando a una actividad, a veces estaba desde las ocho de la mañana en
el Centro porque era su pasión. Definitivamente yo estoy en las mismas, a veces
estamos desde las ocho o nueve de la mañana. Creo que seguimos una tradición y
no me cabe duda que cuando fui electa presidenta ella estaba orgullosa”,
concluyó la dirigenta, quien desde ya sospecha que su hija de 9 años seguirá
sus pasos, ya que sus hijos mayores ya son miembros.