La Armada de Chile y la Iglesia Católica de Magallanes celebraron ayer los 30 años de la Cruz de los Mares, situada en Cabo Froward.
Más de 40 personas participaron en la ceremonia que se llevó a cabo a un costado del buque Marinero Funtealba de la Armada de Chile. Pasada las 8.30 de la mañana zarpó rumbo a Cabo Froward y alrededor de las 11.30 horas recaló frente a Cabo Froward, oportunidad en la que el obispo Bernardo Bastres presidió una eucaristía, en la que dio gracias por los treinta años de la Cruz de los Mares.
En la actividad participaron autoridades militares, religiosas y civiles, quienes estuvieron en la ejecución de la cruz en la década de los 80.
La actual Cruz de los Mares, que corona el Cabo Froward, es la tercera construida en este lugar; la primera fue inaugurada el 21 de diciembre de 1913, era de madera y medía 9 metros; la segunda fue realizada de hierro y cemento y tenía una altura de 21 metros y fue inaugurada el 5 de marzo de 1944 y, por último, la actual, de acero tubular, fue inaugurada el 28 de marzo de 1987.
El obispo de Magallanes señaló que “fue la Iglesia de nuestra región la que decidió levantar en 1913 esta cruz para recordar la libertad de la Iglesia y por lo tanto, para nosotros tiene mucha importancia, porque es esta cruz la que nos recuerda la libertad de la expresión religiosa, lo cual durante los primeros siglos fue muy complejo. Yo espero que la cruz pueda ser reconocida como monumento nacional, para que pueda mantenerse en el tiempo”.
Por su parte, el jefe del estado mayor de la Tercera Zona Naval, capitán de navío Álvaro Carrasco, mencionó que esta última cruz fue impulsada por un miembro de la Armada y desde entonces, año a año, la Armada de Chile realiza una mantención a la cruz y añadió que “el personal que viene hacia este lugar son alrededor de diez personas, una vez al año, y lo que se realiza tiene que ver con pintura y soldadura y el día de mañana queremos hacer un trabajo mayor que es mejorar el acceso”.
Carrasco, además, manifestó que “este es un ícono a nivel nacional, marca el fin del continente sudamericano y nosotros esperamos que pueda ser declarado monumento nacional. Actualmente la cruz sirve como referencia junto a una baliza luminosa que se encuentra a los pies de la cruz”.
En la ceremonia participó un grupo de ingenieros que colaboró en la construcción de la cruz, quienes comentaron el arduo trabajo que debieron realizar para poder levantarla. Uno de ellos, Marcos Matulic, señaló que “las condiciones originales eran distintas a las que existen hoy, en el diseño se tomaron consideraciones de tiempo mucho más adversas y en ese sentido hicimos muchas visitas, y en el investigar la cantidad de viento que existía, pudimos determinar que el viento en esta zona sobrepasaba los 220 kilómetros y frente a ese punto determinamos el material que teníamos que utilizar y la manera en que se debía instalar la estructura”.
En tanto, José Martinic dijo que “nos demoramos finalmente dos años entre los estudios y la instalación de la cruz y sin la ayuda de la Armada no lo hubiésemos logrado, pero creemos que el trabajo que ellos han realizado después respecto de la mantención ha sido fundamental para que la cruz se siga manteniendo en buen estado”.
Finalmente, Martinic dijo que “el estar hoy aquí nuevamente es un lindo recuerdo y espero que sea pronto monumento nacional, para que la cruz pueda seguir en pie”.