Como
“una muy buena noticia” calificó el director regional de Gendarmería,
coronel Antonio Ibarra Lillo, el aumento del cupos laborales en el
Centro de Educación y Trabajo (CET) cerrado. Se incluyeron tres nuevas
plazas, aumentando de 22 a 25 internos.
“Nuestros
estudios arrojan cifras claras en relación a que se disminuye
fuertemente la posibilidad de reincidencia en el caso de aquellos
condenados que son abordados por los CET. En ese sentido, más opciones
de formación laboral benefician a una mayor cantidad de privados de
libertad que se esfuerzan por superarse”, explicó el coronel.
El suboficial Renato Contreras Saldías, encargado del CET cerrado,
agregó que “de esta manera también se le da la capacidad al CET de
poder cumplir con los trabajos solicitados por la ciudadanía y las
empresas, potenciando el modelo de negocio en favor del objetivo de la
reinserción”.
Muestra
de esto es el caso de Francisco Cumín Gallardo, interno del CP, quien
tras un año de trabajo en el CET cerrado calificó ahora para avanzar al
CET semiabierto, donde tiene opción de salir a trabajar al medio libre.
“Han
sido oportunidades enriquecedoras en las que me he fortalecido
laboralmente y logrado cambiar la manera de ver la vida, ser una mejor persona y pensar en el futuro”, aseguró el interno.
En
estos siete años que ha estado preso en el CP, a Cristian Silva Yones
no le fue fácil llegar al CET cerrado, módulo donde ya lleva dos años
realizando trabajos en maderas al tiempo que sigue cumpliendo la parte
final de su condena. Para entrar al CET, afirmó, “tuve que cambiar
mucho. Ahora tengo la esperanza de irme al semiabierto ya que significa
mejores opciones de trabajo cuando salga libre y así poder ayudar a mi
hija”.
Tanto
Francisco como Cristian, antes de entrar al Centro de Educación y
Trabajo cerrado, debieron cumplir requisitos tales como dos tercios de
la condena cumplida, ser calificados con “muy buena conducta” y contar
con habilidades para el trabajo en madera o melanina.
En
la cárcel de Punta Arenas hay una lista de espera con internos de otros
módulos que se esfuerzan por cumplir con los requisitos y trabajar los
CET, que en el caso del cerrado consiste en la fabricación de mesas de
centro, comedores, puertas, tabiques para viviendas, escritorios y
cajoneras.
“Soy
un convencido de la reinserción porque he visto usuarios que han podido
mantener su casa con lo que generan en este CET, y he visto un cambio
en actitudes, en reacciones, en formas de hablar, por lo que hemos
tratado de ampliar con éxito estas oportunidades para la población
penal”, manifestó Contreras.