El
5 de febrero de 1995 fue inaugurada en isla Rey Jorge (bahía Fildes),
la base científica del Instituto Antártico Chileno (INACH) “Profesor
Julio Escudero”, llamada así en memoria al destacado jurista chileno que
redactó el decreto que fijó los límites del Territorio Chileno
Antártico y que, además, tuvo una destacada participación en la
redacción del Tratado Antártico.
Ya
han transcurrido veintiséis años desde que se abriera la principal
estación científica chilena en el Continente Blanco, cuya primera etapa
de construcción contó con el apoyo del Gobierno de Magallanes. Por ella,
han pasado cientos de mujeres y hombres dedicados a la ciencia,
logística, comunicaciones y política antártica sirviendo como plataforma
para transmitir al mundo la importancia de la ciencia y la Antártica
para nuestro país y la humanidad.
En
esos años, Escudero ofrecía capacidad para albergar a solo 8 personas,
contaba con 3 laboratorios que prestaban apoyo a los 13 proyectos
científicos que en ese momento integraban el Programa Nacional de
Ciencia Antártica. Hoy, veintiséis años después, la principal base
científica chilena en la Antártica cuenta con 1.533 mt2 y una capacidad
para albergar 54 personas, además de laboratorios multidisciplinarios y
acuarios.
El
Dr. Marcelo Leppe Cartes, director del INACH, señaló que “la base
Escudero es uno de los emplazamientos científicos más importantes para
nuestro país y la base científica chilena más relevante en el Continente
Blanco. Han sido tiempos difíciles para todos y todas, pero no hemos
decaído a la hora de efectuar ciencia de primer nivel en este ya
histórico recinto científico que hoy cumple 26 años de existencia”.
El
Dr. Leppe Cartes apuntó que la alta demanda de la comunidad científica y
el paso de los años han deteriorado sus instalaciones, por lo que ya se
está trabajando, en colaboración con el Ministerio de Obras Públicas,
en las tres nuevas bases científicas chilenas, entre las cuales destaca
Escudero.
Este
aniversario coincide con el ingreso del último grupo de investigadores e
investigadoras, en lo que será la etapa final de una Expedición
Científica Antártica breve y acotada a lo esencial por el contexto de
pandemia que enfrenta el país.