Buques calamareros navegan hacia zona de pesca atlántica

Ya es un paisaje constante, la presencia de buques calamareros, fondeados a la gira frente a Punta Arenas, y aunque se ha repetido por varios años, siempre llaman la atención de los magallánicos y, por estos días, la de los turistas que han llegado a orillas del Estrecho de Magallanes.
Los barcos son de procedencia china y, de acuerdo a lo señalado en fuentes marítimas, cada uno de ellos tiene unos cincuenta tripulantes de las más diversas nacionalidades asiáticas, de quienes se ignoran antecedentes mayores.
Los barcos llaman la atención porque se aprecian, a la distancia, como bastante maltrechos en su obra muerta, pero, es de suponer que están en condiciones de enfrentar, sin mayores problemas, los embates de los mares australes, los que navegan en pos de un apetecido producto: el calamar.
Estas naves pesqueras llegaron provenientes del Océano Pacífico y recalaron en  Punta Arenas por un par de días. Una decena ya siguió su ruta hacia la boca oriental del Estrecho de Magallanes, guiados por prácticos chilenos y, desde allí, surcarán las aguas atlánticas en dirección a las zonas de captura de calamares que, por estas fechas y cumpliendo su ciclo vital, se despide del Océano Pacífico hasta dentro de unos seis meses.
Hasta fines de enero, aproximadamente, serán unos sesenta barcos pesqueros chinos los que llegarán a Punta Arenas, mantendrán a sus tripulaciones a bordo y luego, embarcarán prácticos chilenos y, finalmente, zarparán en dirección al este, hacia las aguas del océano Atlántico, más allá de las aguas jurisdiccionales trasandinas.
Se estima que dentro de unos seis meses, volverán a divisarse a estos pesqueros recalando frente a Punta Arenas; llamando la atención de los magallánicos y los visitantes de la capital de la Patagonia, especialmente por las luces que apoyan las faenas de la captura del calamares y que proyectan un espectáculos calificado como “especial” por la fuerza de las luces y la cantidad de barcos que las encienden y que, en algunas ocasiones, bordean la docena.
Leyenda negra
Desde hace décadas circula una leyenda negra acerca de las tripulaciones y sus hábitos.
Primero, se afirmaba que los tripulantes permanecían a bordo, sin desembarcar, porque eran delincuentes peligrosos en sus respectivos países y que pagaban su condena cumpliendo pesadas tareas, a cambio de un poco de comida, algo de agua, camarotes de pésima calidad y una paga menos que mínima.
También se les asoció con la desaparición de perros abandonados y algunas mascotas caninas y felinas que, según esa versión, que fuera “vox pópuli”, habían sido capturadas y sustraídas por algunos de esos tripulantes para, recordando hábitos gastronómicos orientales, mejorar en forma sustancial su magra dieta.
Pudiera tener visos de verdad, pero ninguna de ambas versiones pudo ser comprobada, pero quedaron formando parte de esa “leyenda negra” que aún hace temblar a algunos y hace temer por sus mascotas a otros, al haber sido incorporadas al imaginario colectivo.
Pero, tranquilos: como toda leyenda es desmentida por la realidad y se sabe que los barcos seguirán fondeando a la gira en sus próximas recaladas y que sus tripulantes permanecerán a bordo.
Aunque algunos dirán que el temor es cosa viva.

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