En la declaración manifiesta que “desde su formulación, la reforma
laboral ha evidenciado dos graves debilidades: se basa en un diagnóstico errado
–que desconoce la realidad de los distintos sectores productivos y reduce la
relación entre empleadores y trabajadores sólo al conflicto– y no considera su
impacto en el crecimiento económico, suponiendo erróneamente que la
sostenibilidad de las empresas es una condición que no se ve afectada por
modificaciones al marco regulatorio”.
La misiva continúa y sostiene que “lamentablemente, nada de esto ha
cambiado durante su tramitación legislativa. Por el contrario, sigue
favoreciendo un desequilibrio de poderes al interior de las empresas, limitando
los derechos de los empleadores y también de los trabajadores, en especial su
libertad de sindicalización”.
Junto con esto se advierte que “Chile necesita una reforma laboral.
Pero no esta reforma, sino una que junto con proteger los derechos de los
trabajadores, amplíe el mercado del trabajo, como herramienta básica para la
superación de la pobreza, y facilite la incorporación al mundo laboral de
adultos mayores, mujeres y jóvenes”.
Por último sostiene que “puede que sea tarde, pero apelamos a la
responsabilidad de nuestros legisladores para que finalmente el país cuente con
una legislación laboral moderna, equilibrada y que apoye el crecimiento
económico, condición necesaria para el desarrollo de las personas y del país”.