Pero, en este documento gráfico han sido los árboles de un lugar casi
idílico, los que están tapados de basuras y desperdicios, neumáticos, botellas
de licor y hasta una lavadora de ropa.
El triste espectáculo se ofrece a unos dos kilómetros y medio del cruce
del camino que lleva al Cerro Mirador y la senda que termina en los portones
metálicos que resguardan y limitan el acceso a la Laguna Lynch, reserva de agua
de Aguas Magallanes, es decir, está cerca y lejos de la ciudad.
El bosque de lengas se alza imponente, lejos de las casas de los
parceleros que residen por esos lares, pero que no pasan mucho tiempo en ellas,
por razones de trabajo o por el cumplimiento de deberes escolares.
Bajo ese bosque está un vertedero clandestino de basura y desperdicios
que recuerdan paseos de fines de año; reuniones de grupos de excursionistas,
colchones rotos, lo que fue una lavadora automática y materiales de
construcción.
También hay restos de jabas de cerveza, de muebles rotos, de carros
sustraídos desde los patios de supermercados y otros desperdicios.
Una tarea parcial de limpieza de los huesos de aves, cordero, cerdo y
restos de parrilladas parece haber sido realizada por los perros que deambulan
por el sector, por algunas aves carroñeras y, obviamente, por uno que otro
zorro con madriguera en el sector.
¿Cuándo se formó este basural
clandestino? No se sabe ni se puede determinar con certeza.
¿Quién es el responsable del
desaguisado? Tampoco se sabe, porque aunque hay huellas de neumáticos es
imposible determinar quiénes son los dueños de esos vehículos, aunque, de
acuerdo al modus operandi de estos sujetos que atentan contra el medio
ambiente, sus fechorías las cometen de noche, protegidos por la oscuridad,
aunque por el día, van y “porotean” los sitios donde depositar la basura.
Ni los parceleros pueden vigilar, menos, los efectivos policiales o
inspectores municipales.
Ojalá que, en otro acto de caridad, el dueño de los terrenos que
forman parte del Loteo “El Mirador del Estrecho”, despliegue personal y medios
suficientes para dejar limpio un lugar en que la basura no deja ver el bosque,
ni los árboles y menos el Estrecho de Magallanes y el resto de uno de los
paisajes más hermosos de nuestro entorno cercano.