Carabineros recordó fallecimiento del teniente Hernán Merino

Ayer, con una ceremonia en el monolito del Teniente Hernán Merino, funcionarios de Carabineros de Chile conmemoraron el quincuagésimo primer aniversario del fallecimiento del mártir de la policía uniformada, contando con la presencia de un escuadrón de la institución, además de niños pertenecientes a la brigada de tránsito y estudiantes del Colegio Punta Arenas.
Hernán Merino Correa nació en la Región de Antofagasta, 17 de Julio, en el norte de Chile, en el seno de una familia antofagastina. Era hijo del capitán de Carabineros Carlos Merino Charpentier, y de Ana Correa de la Fuente. Tenía cuatro hermanos, incluyendo a su hermano Carlos, quien seguiría junto a él la tradición familiar de ser parte de Carabineros.
En su infancia, su familia debió trasladarse a Limache, donde inició su educación escolar. En 1953, regresó del Liceo Industrial de La Calera como Mecánico Tornero. Fue un alumno destacado y promovido con excelentes notas. Es así como llegó a la Escuela de Carabineros de Chile del general Carlos Ibáñez del Campo, convirtiéndose rápidamente en uno de los mejores alumnos según lo testimonian sus camaradas y profesores.
El 16 de diciembre de 1957 regresó como subteniente. Luego de trabajar en diferentes unidades y ser ascendido a teniente, en marzo de 1961 fue destinado a la Prefectura de Aysén, sirviendo en varias comisarías entre 1962 y 1964. Durante este periodo salvó a una madre embarazada de ahogarse en el río Bío Bío y participó en el rescate del único sobreviviente del accidente aéreo de un avión FACH que llevaba 20 pasajeros (1963).
Desde hacía algún tiempo el colono chileno Domingo Sepúlveda venía denunciando las hostilidades de gendarmes argentinos, por lo que el 6 de noviembre de 1965 un grupo de Carabineros, entre los que se encontraba Merino, fue a inspeccionar, vigilando la casa de los colonos.
Alrededor de las 16:30 horas irrumpieron dos niños -hijos de los colonos chilenos- señalando que habían visto soldados con cascos en el bosque que se acercaban al campamento.
Comenzaron a acercarse hacia el mayor Torres, quien intentaba parlamentar con ellos. Los gendarmes argentinos, numéricamente superiores, comenzaron a apuntar, y el teniente Merino, al advertir la delicada situación, corrió hacia su superior, sujetando su fusil para disuadir a los gendarmes que lo emboscaban, diciendo “Yo lo apoyo, mi mayor”
El oficial chileno habría señalado a los gendarmes que podían salir, ya que los chilenos no pensaban disparar, sin embargo, la aparición de Merino fue considerada un gesto ofensivo por los gendarmes argentinos, quienes abrieron fuego.
Es así como todos los años, Carabineros a nivel nacional, recuerda la hazaña del teniente Merino, con ceremonias a lo largo de todo el país.

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