Las calles del sector céntrico de Punta Arenas presentan una serie de hoyos y zanjas en sus pavimentos, especialmente aquellos que, alguna vez, fueron asfaltadas.
Un recorrido por calle Waldo Seguel, desde su nacimiento, frente a la Plaza de Armas Benjamín Muñoz Gamero y hasta Avenida España, presenta un estado francamente calamitoso.
En su inicio, es decir, en el sector dónde se une el concreto de la calle Bories, el deterioro es notable, pero lo es mucho más a mitad de cuadra, frente al edificio de la Prefectura de Carabineros de Magallanes, y en la esquina con Chiloé.
Por si no fuera suficiente problema para los automovilistas, a un centenar y medio de metros más hacia el cerro, una verdadera zanja en expansión obliga a los conductores a realizar arriesgadas maniobras para tratar de evitarla, lo que no siempre consiguen, con las consecuencias ya conocidas de daños en la suspensión y en la dirección de los móviles.
El problema se agudiza aún más cuando los padres y apoderados del Colegio Británico deben ir a dejar y a buscar a sus hijos al establecimiento educacional.
Hoyos
La calle Monseñor Fagnano presenta, también un estado deplorable, especialmente frente a las oficinas del Obispado de Punta Arenas.
Un seguidilla de hoyos, a partir de la esquina de Chiloé y hasta una cuadra más hacia el mar, dificultan el tráfico vehicular y peatonal, al punto que muchos de ellos califican esos obstáculos en el pavimento, también asfaltado alguna vez, como “hoyos poco santos”, ya que un poco más debajo de las oficinas episcopales se levanta la Iglesia Catedral, uno de cuyos velatorios da, precisamente, a la averiada calle.
Los automovilistas, los peatones y los comerciantes instalados en la esquina de Nogueira y Errázuriz han debido aprender a “convivir” con los hoyos que existen en esa céntrica esquina de la ciudad.
El problema se arrastra por largos meses – “años, diría yo”, afirmó uno de los comerciantes del sector), cuando se dejó un pequeño promontorio de asfalto debido a que los trabajos no se afinaron.
El intenso tránsito que registra el sector; las lluvias; la escarcha y la nieve (“cuando había”, reiteraron los comerciantes) terminaron por crear el hoyo en la esquina; lograron que creciera y que se transformara en el peligro que es hoy.
Pero unos pocos metros más allá, al otro lado de la calle, otro peligro acecha a los peatones, en forma especial, ya que una zanja cubierta de agua, disfraza el profundo hoyo del pavimento en Nogueira y Errázuriz.
Estos tres hoyos podrían calificar como los más emblemáticos en las calles de Punta Arenas, pero hay más en otros lugares de la capital regional y aunque se haya realizado un amplio plan de reparación y reposición de pavimentos, están pendientes los que persisten en calle Magallanes, entre Carrera Pinto y Mejicana, y en Boliviana, desde 21 de Mayo hasta Avenida España, sólo por citar otros dos sectores, con el dudoso mérito de que sus hoyos permitan incluirlos entre los más emblemáticos.