Eran, obviamente, otros tiempos, mucho mejores que los actuales para
los niños, para las educadoras de párvulos, personal de apoyo y para las
amplias dependencias que se utilizaban para prestar atención integral a los
niños y niñas, en su mayoría hijos o familiares de profesores.
Hoy día, el edificio ubicado en calle Monseñor Fagnano, entre Avenida
España y la calle Armando Sanhueza, permanece vacío, abandonado y con
mantención mínima, porque el Colegio Nacional de Profesores, con Jaime Gajardo
y otros dirigentes, decidieron cerrarlo porque, según ellos, su funcionamiento
no era rentable y lo intervinieron.
Esa fue la consecuencia más dolorosa para todos quienes se
desempeñaban en el prestigioso establecimiento ya que, a partir de noviembre
del año pasado, iniciaron una lucha judicial, porque estimaron que sus derechos
habían sido vulnerados por la acción de la dirigencia del Colegio de
Profesores, responsabilizando, principalmente, a Julián Mancilla, cuya
condición de dirigente del magisterio quedó intervenida.
Pero esa medida también se aplicó a los demás dirigentes: Flor Oyarzo,
Hilda Barría, Cristina Oyarzún y Claudio Haro, con lo cual la estructura quedó
en receso y deberá renovar sus dirigentes en la próximas elecciones del Colegio
de Profesores, a efectuarse en noviembre próximo.
Pero no es todo
Y no lo es porque, aunque las acciones legales emprendidas por el
sindicato del Jardín Infantil y Sala Cuna Gabriela Mistral, de acuerdo con lo
informado por Vilma Catepillán, tesorera
en ejercicio, permitieron que percibieran sus sueldos hasta agosto de este año,
pese a haber perdido el juicio; recibieron la carta oficial de despido con
fecha 5 de septiembre pasado y con fecha para el pago de finiquitos legales.
Pero el Colegio de Profesores no se presentó al acto de cancelación de
los finiquitos, fijado en la Dirección del Trabajo para el 20 de septiembre
pasado.
“Los finiquitos estaban mal liquidados. Los montos a pagar no eran los
que, en muchos casos, correspondía cancelar por parte del empleador y tampoco
contenían los descuentos realizados por diversas operaciones realizadas por los
trabajadores y no cancelados a diversas instituciones, como Coopeuch, cajas de
compensación e instituciones financieras, entre otras”, informó Vilma
Catepillán.
Y entre esas instituciones figura la Fundación Doctor Arturo López
Pérez, prestigiosa entidad que atiende a las personas que han sido atacadas por
el cáncer y cuyos servicios cubren las necesidades de los enfermos de todo el
país, a un costo más que accesible.
De acuerdo con lo señalado por la dirigente de los trabajadores del
Jardín Infantil y Sala Cuna Gabriela Mistral de Punta Arenas, se está a la
espera de lo que les informe su abogado defensor, Luis Díaz Coñoecar, y
determinar los pasos futuros.
Mientras tanto, las dependencias del establecimiento siguen
desocupadas y a la venta, por unos mil millones de pesos.
Pero en largos meses, apenas se presentó un solo interesado, el cual
no regresó nunca más después de una visita al edificio, contiguo a la sede
gremial del Colegio de Profesores de Magallanes, en calle Monseñor Fagnano.