“Este
año va quedar grabado en todos, que nos obliga a reflexionar, a ver la
vida de otra manera y darle valor a las cosas que veces ignoramos. Sin
duda, será un año que marcará profundamente a todos. Esperemos que esto
nos haga mejor, para los años que vienen”.
Lo
anterior son las palabras del obispo de Punta Arenas, Bernando Bastres,
respecto de este año y el hecho que, por el Coronavirus, el Hogar de
Cristo debió tomar la decisión de cerrar la Residencia para Adultos
Mayores Juan Pablo II de Punta Arenas, ubicada en calle Balmaceda.
Ante
la pregunta sobre si el cierre de la sede fue una decisión apresurada,
el obispo respondió que todos lo han tomado como tal y así lo han
manifestado. “Supimos de la decisión porque nos llamaron por teléfono
esa mañana como un acto, me imagino de educación, pero no se nos
consultó nada, no se nos presentó tampoco la situación que estábamos
viviendo, y eso, les afectó a todos. El cómo actúa la fundación,
desdice, aquello que quiere ser, una institución que está al servicio de
los más pobres. Es como dice el dicho, con el codo borraron lo que
escribieron con la mano”, indicó la máxima autoridad de la religión
católica en la región, recalcando que ahora la primera preocupación es
velar por la seguridad y bienestar de las personas que acudían a la
residencia.
“Ahora
también estamos esperando que pasará con otras cosas. Ellos
determinaron que cierran el recinto, pero ahora toca pensar ¿qué pasará
con el edificio?. Personalmente, creo que la infraestructura estaría
mucho mejor en manos del Estado. Lo considero así porque pertenecería a
todos y por lo tanto, ninguno es propietario, por lo que podríamos estar
tranquilos de que no se venderá o hipotecará. También, si es del
Estado, este puede invertir sus recursos sin mayor burocracia, para el
Estado sería más fácil encontrar los recursos para su sostenimiento.
Incluso, se puede entregar la administración para que otra institución
se haga cargo del cuidado de los adultos mayores que asistían al
recinto”, detalló Bastres, asegurando que el Obispado no puede hacerse
cargo porque requiere una cantidad de dinero que no tienen, y porque
debido a que el Hogar de Cristo administra todo desde Santiago,
significaría implementar una administración local, que llevaría
demasiado tiempo y fuerza que hoy tampoco tienen.
El
obispo Bastres concluyó recordando que el edificio no cuenta con todas
las exigencias que pide el Estado para funcionar como una residencia
para adultos mayores. Por lo tanto,
indicó que se debería hacer una gran inversión para que todo esté en
regla, sin embargo, señaló que “el Estado pone muchas exigencias, pero
no pone plata”. De igual forma, recordó que el Hogar de Cristo, tenía un
proyecto que iban a entregar y un terreno visto, todo con el compromiso
del Consejo Regional de Magallanes, para que se construya una nueva
residencia para adultos mayores, sin embargo, la iniciativa fue descartada.
Seremi
“Lamentablemente nos enteramos
del cierre a través de los medios de comunicación. Al respecto, los
trabajadores ya nos han manifestado su preocupación por estos adultos
mayores, ya que quienes los asisten en la residencia, son prácticamente
la única familia que tienen. Por esto, comprometimos nuestra
colaboración en la transición, para evitar problemáticas”, fue lo que
comentó por su parte la seremi de Desarrollo Social y Familia de Magallanes, Liz Casanueva.