Con nanotecnología estudian las bacterias de especies antárticas

Mediante
la aplicación de tecnologías de secuenciación de última generación,
científicos del Instituto Antártico Chileno (INACh) llevan más de cinco
años estudiando las bacterias que viven asociadas a organismos marinos
antárticos como esponjas y moluscos, además de peces como el bacalao
jaspeado y bacalao antártico.

Microbioma y Disbiosis

Al conjunto de los microorganismos (bacterias, virus, hongos) y sus genes se le conoce como microbioma.

Estos
microorganismos existen en un equilibrio dinámico con diversos seres
vivos en zonas tan especiales como la piel, el intestino o la boca.

Estas
interacciones simbióticas –entendidas como la forma en que los
individuos se relacionan para obtener beneficio al menos de uno de los
dos– les ayudan a sobrevivir y cumplir roles que benefician al
ecosistema.

Sin
embargo, la modificación de dichas comunidades por diferentes factores
metabólicos o ambientales deriva en un proceso llamado disbiosis, que
consiste en el desequilibrio de una microbiota normal.

Actualmente,
están ocurriendo cambios a nivel global y bajo los cuales se podría
predecir que los estresores ambientales (como el aumento de la
temperatura) podrían afectar las interacciones simbióticas con posibles
efectos tanto en las especies que son huésped como en las comunidades
asociadas.

Estudios

En
los últimos años, investigadores de INACh se han dedicado a estudiar,
por ejemplo, los efectos del calentamiento del océano y el impacto del
fondo marino por icebergs en la configuración del microbioma de la
esponja Isodictya kerguelenensis en la península Antártica.

También
se investigó la estabilidad del microbioma en el tiempo y en el espacio
en comunidades bacterianas de cuatro especies de esponjas antárticas,
encontrando una alta estabilidad de las comunidades bacterianas, pese a
las alzas importantes de temperatura.

Otros
estudios más recientes confirman la alta estabilidad del microbioma,
incluso en lugares con mayor influencia de glaciares o variabilidad en
la temperatura del agua.

En
definitiva, las esponjas se consideran un reservorio excepcional de
diversidad microbiana y estas investigaciones han entregado un mayor
conocimiento del papel de los simbiontes en los escenarios del cambio
climático.

El
jefe del Departamento Científico del INACh, doctor Marcelo González,
explicó que en la actualidad están estudiando los peces antárticos.

“Trabajamos
en reconstruir el microbioma de peces antárticos, comparando los
cambios que sufren estos en su etapa de aclimatación en los acuarios que
serán parte del futuro Centro Antártico Internacional, como también
caracterizando el filtro biológico del acuario que contiene estas
especies polares”, indica.

Nanotecnología

Para desarrollar el estudio de seres tan diminutos, los científicos
han utilizado una innovadora nanotecnología llamada MinION, la que
permite secuenciar en cualquier lugar, dispositivo del tamaño de un
celular.

Con
este nuevo equipamiento se facilitará la labor de los científicos para
seguir ampliando el conocimiento de las comunidades bacterianas
asociadas a las
diferentes especies en la Antártica.

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