El
caso de un capitán de Carabineros que fue condenado por supuestamente
someter a vejámenes a un joven durante el Estallido Social dio un
sorpresivo vuelco. La Corte de Apelaciones de Punta Arenas anuló la
sentencia que le impusieron y ordenó la realización de un nuevo juicio.
Según
el fallo en alzada, “no se fundamenta, de acuerdo con la prueba
rendida, por qué la adopción del procedimiento establecido resulta una
‘conducta humillante y denigrante para la víctima’”.
Hechos
El capitán Carlos Weinberger Stange fue sentenciado por los hechos ocurridos el 8 de noviembre de 2019.
En
horas de la tarde una protesta terminó en desmanes en la esquina de
Bories con Colón. Carabineros usó gas lacrimógeno para disolver la
manifestación, mientras que una cuadrilla del Grupo de Operaciones
Policiales Especiales (GOPE) intentaba controlar la situación.
El
grupo del GOPE era liderado por el sentenciado, quien abordó a un joven
que rociaba con bicarbonato de sodio a los afectados por las
lacrimógenas. Le exigió que abriera su mochila y se fuera del lugar,
pero el manifestante se resistió.
Según
la sentencia, solo se pudo establecer que el capitán redujo al joven y
lo trasladó al vehículo policial, siendo ingresado mediante el uso de la
fuerza al calabozo del patrullero. Luego lo trasladó a la Prefectura de
Carabineros, donde controló su identidad, registró su mochila y dispuso
su libertad.
De acuerdo con la acusación, el joven recibió tirones en su brazo y golpes en los testículos, espalda y muñecas.
El vuelco
El
carabinero –que actualmente está radicado en Santiago– fue sentenciado
en junio por abuso contra particulares. Le impusieron 41 días de cárcel,
pero la pena se sustituyó por la firma mensual en dependencias de
Gendarmería por un año.
Descontentos con el resultado, la defensa recurrió a la Corte para que se anulara el juicio. Argumentaron que la prueba había sido mal valorada y que se cumplían los requisitos para que el capitán controlara al joven.
El
recurso fue analizado por los magistrados Claudio Jara, Pablo Miño y
Carmen González. En un fallo unánime acogieron la acción de la defensa y anularon lo resuelto por el Juzgado de Garantía.
Según
el fallo, el juez de garantía “no toma en consideración la resistencia
del denunciante, lo que llevó a reducirlo mediante forcejeos ya que se
negaba a subir al vehículo policial y llevarlo a la unidad policial más
cercana para fines de su identificación”.
Además,
tampoco se fundamenta que el condenado fuera el autor de la agresión.
“Es la misma víctima la que declara que ‘en algún momento un carabinero
le dijo que no se resista ya que está detenido, y después de los
forcejeos ingreso al móvil, no estando seguro si en el forcejo intervino
el señor Weinberger’”, dice el fallo en alzada.
Con la sentencia anulada, el Juzgado de Garantía tendrá que fijar un nuevo juicio ante un magistrado no inhabilitado.