Con la presencia del intendente
regional de Magallanes, Jorge Flies; del presidente del Consejo Regional
(CORE), Miguel Sierpe; del seremi de Obras Públicas, Ricardo Haro, y
voluntarios de la compañía, las puertas del destruido cuartel se abrieron
nuevamente, esta vez para refrendar el compromiso del Gobierno Regional de
iniciar en septiembre de este año las obras de reposición del edificio.
No obstante, según explicó el
intendente Flies, por más esfuerzos que se hicieron, no será posible rescatar
la antigua estructura y lo que se construirá es un nuevo edificio, con todas
las características técnicas de una construcción moderna y pensada hasta el más
mínimo detalle para las actividades bomberiles, cuyo centro será el área de
carros, hacia el cual convergen las ventanas de las salas y dependencias.
El proyecto de arquitectura
contempla áreas para la guardia nocturna y espacios de descanso separados para
bomberas y bomberos.
“Ha pasado mucho tiempo y ya es
hora de que dejen de estar de allegados”, dijo el intendente Flies, quien
destacó y agradeció a nombre de la región el noble y desinteresado trabajo de
los voluntarios.
En tanto, el presidente del CORE,
Miguel Sierpe, quien junto a los demás consejeros aprobaron los más de $ 1.115
millones que costará la obra financiada con fondos regionales, les consultó a
los bomberos presentes si tenían considerados los gastos operativos del
funcionamiento del cuartel, dado los siempre escasos recursos disponibles. La
respuesta fue afirmativa, aunque precisaron que esperaban que el nuevo edificio
fuera energéticamente eficiente para optimizar el uso de calefacción, que
siempre implica un gasto mayor.
En lo inmediato, el próximo mes
se deberían adjudicar las obras, las que se desarrollarán en una superficie
total de 769,1 metros cuadrados, que contendrán áreas de administración, salas,
guardia nocturna, sala de máquinas con ventilación forzada y oficinas, entre
otras.