Desde
la primera tronadura ejecutada el viernes 8 de febrero, Mina Invierno
ha proseguido sin alteraciones su planificado cronograma, que esta
semana consideró cuatro tronaduras. El calendario contempla otros siete
eventos hasta el jueves 28 de febrero.
Al
respecto, el gerente regional de Mina Invierno, Guillermo Hernández,
recordó que la primera tronadura se planificó detalladamente durante las
semanas anteriores y resultó “exitosa en todos los ámbitos”.
Asimismo,
Hernández informó que la faena fue supervisada por la Superintendencia
del Medio Ambiente, Sernageomin y el Consejo de Monumentos Nacionales.
Además, se integró al grupo el seremi de Minería.
– ¿Qué rol cumplieron esas entidades en la tronadura?
“El
quehacer de ellos obedecía a un mandato del Tercer Tribunal Ambiental,
que indicó que se hiciera una tronadura para verificar,
fundamentalmente, cuál era el nivel de fracturamiento de la roca, una
vez realizada la tronadura”.
– Este
tema siempre estuvo sometido al escrutinio público y repelido por las
agrupaciones ambientalistas. ¿Mina Invierno ha tenido contacto con esos
grupos?
“Primero,
debo aclarar que cuidar el medio ambiente no es patrimonio de los
ambientalistas, también quienes hacemos empresa, quienes hacemos
desarrollo, quienes damos trabajo, también tenemos una alta
responsabilidad y cuidado con el medio ambiente”.
– ¿Se comunicaron con ustedes?
“No,
habitualmente no lo hacen, excepto para hacer críticas a través de las
redes sociales. Solo quisiera agregar, para ser justo, que hace unas
tres semanas me reuní con Gregor Stipicic y su señora en su casa,
precisamente para solicitar su permiso para instalar un sonómetro afuera
de la estancia Anita Beatriz, que es donde habitan”.
– ¿Cuál era el objetivo de su solicitud?
“El
objetivo era tener un elemento que permitiera objetivizar los niveles
de ruido que ellos eventualmente podrían percibir de la tronadura. Una
de las cosas que consideramos exitosa, es que el administrador general
de la Superintendencia del Medio Ambiente de la región se encontraba en
la vecindad de la casa y él declaró no haber percibido un solo ruido
producto de la tronadura”.
– ¿Qué viene ahora?
“Esperar
que la Superintendencia del Medio Ambiente y el Sernageomin emitan un
informe técnico que evalúe la tronadura, con especial foco en el
fracturamiento de la roca, es decir, demostrar que no pulveriza la roca y
por lo tanto, es factible continuar con el plan de seguimiento
ambiental que busca identificar improntas paleobotánicas, que es un
proceso que ha venido desarrollando Mina Invierno desde el año 2011,
aportando al conocimiento”.
– ¿Este procedimiento se debe repetir?
“Esta
actividad se hace una sola vez para el Tribunal Ambiental y con eso se
completaría, a nuestro entender, los antecedentes para que se resuelva
el tema de fondo, que es la reclamación en contra de la Declaración de
Impacto Ambiental (DIA) presentada por Mina Invierno, que hizo el
director ejecutivo del Servicio de Evaluación Ambiental. Una vez
aprobado eso, en lo sucesivo, tenemos que continuar haciendo nuestras
tronaduras, que son como máximo cuatro eventos por semana. También hay
un plan de seguimiento, que está comprometido en la DIA, que requiere
hacer informes trimestrales, semestrales o anuales de distintos
parámetros, dentro de los cuales están ruidos, vibraciones y material
particulado”.
José Benítez