La primera vez que se anunció
fue el 5 de abril de 2014. Ese día, el gerente general de Astilleros y
Maestranzas de la Armada de Magallanes (Asmar) y administrador del recinto,
Marcelo Mahuzier, anunció la voluntad de unir fuerzas con la Empresa portuaria
Austral (EPA). La iniciativa sería, más tarde, incluida en el Plan Especial de
Desarrollo de Zonas Extremas para Magallanes, cuya aprobación realizó la
Presidenta Michelle Bachelet en junio de ese mismo año.
Transcurridos más de doce meses, el proyecto marcó ayer un primer
hito, al lograr la aprobación en el Consejo Regional (CORE) para los estudios
básicos que permitirán determinar si es viable instalarlo en Bahía Catalina y,
específicamente, en qué lugar del sector se emplazaría.
En la mesa del órgano colegiado se levantaron críticas en torno a los
ritmos del proyecto. El presidente de la instancia, Ramón Lobos, manifestó que
“a más de un año del anuncio presidencial, estar en esta etapa significa que
vamos bastante retrasados”.
Asimismo, el consejero Miguel Sierpe manifestó que “se debe generar
una agilización, porque este es uno de los proyectos emblemáticos del Plan de
Zonas Extremas. Estamos en la mitad del Gobierno y todavía no hay claridad de
qué es lo que se va a hacer”.
Por su parte, el coordinador del Plan de Zonas Extremas, Ernesto
Sepúlveda, sostuvo que “el año pasado, no había recursos para el Plan de Zonas
Extremas. Este proyecto requiere competencias técnicas que la administración
del Estado no tiene y es más difícil la formulación”.
Añadió que “nosotros esperamos que antes de que termine el actual
Gobierno tengamos licitada la construcción”.