La crisis de la Siderúrgica Huachipato podría tener coletazos inesperados en la región de Magallanes.
Esto
se debe a que en una remota isla del archipiélago Madre de Dios, la
isla Guarello, se levanta una mina de piedra caliza operada por una
empresa del holding Compañía de Acero del Pacífico, cuyo principal
cliente es Huachipato.
¿Y una cárcel?
Al conocerse ayer la noticia, hubo diversas reacciones, a nivel regional.
Una
de las más sorprendentes fue la de uno de nuestros usuarios, Carlos
Pineda, quien escribió: “Andan buscando terreno y peleando donde ubicar
una cárcel en Santiago… acá está lista y la custodiaría un solo
funcionario, porque de ahí no escapa nadie”.
Su
propuesta surge en momentos que el Gobierno anunció la construcción de
una nueva cárcel de álta seguridad en Santiago, situación que generó el
inmediato e indignado rechazo de la propia alcaldesa oficialista de esa
comuna, Hirací Hassler.
Más propuestas
Ante
esta situación, en las últimas semanas, las propuestas para construir
cárceles en diferentes islas han repletado el debate público. Primero se
planteó la isla Mocha -ya descartado- y ahora, la isla Quiriquina,
ambas en la región del Biobío.
Pero
la idea de construir una cárcel en una isla remota de la zona austral,
incluida la región de Magallanes, no es nueva y ya barajaba en el
Ministerio del Interior hace más de una década, siendo finalmente
descartada.
Los
argumentos más comunes que se utilizan para rechazar esta idea suelen
ser altos costos de construcción y mantención, difícil de sobrellevar
para el personal a cargo, muy difícil rehabilitación… con todo, la
idea está en el aire. ¿Ocurrirá?
¿Cerrará la mina?
El
economista regional Manuel José Correa advirtió la posibilidad que esta
empresa, llamada Minera Isla Guarello, pudiera llegar a cerrar luego
que la semana pasada se anunciara un plan de cierre, ya a contar de
septiembre, cuando se apagaría su alto horno, marcando así un punto de
no retorno para más de 20 mil trabajadores directos e indirectos en la
región del Biobío.
En
Magallanes, sin embargo, son 60 trabajadores que operan en esta mina y
que, de concretarse este cierre, también podrían verse afectados,
lamenta el economista, ya que se trataría de una nueva pérdida de
puestos de trabajo para la región y sobre todo para la provincia de
Última Esperanza.
Correa,
recuerda que la mina “es una compañía que vende casi la totalidad de su
producción a Huachipato y por lo tanto, veo difícil que pueda seguir
operando si cierra la siderúrgica”.
El
gobierno, sin embargo, es más optimista y la seremi de Economía,
Marlene España, declaró: “La Siderúrgica Huachipato cierra. Pero la CAP
mantendrá sus otras operaciones no siderúrgicas tales como las
actividades portuarias y logísticas, extracción y comercialización de
caliza”.