La Delegación Presidencial Regional de Magallanes y de la Antártica Chilena, en conjunto con la Seremi de Ciencias, entregaron un importante reconocimiento al profesor Anelio Aguayo Lobo. Este homenaje busca destacar su invaluable aporte al desarrollo de la ciencia antártica, al estudio y conservación de los mamíferos marinos, así como su permanente compromiso con la divulgación científica y la formación de nuevas generaciones en el país y la región.
La delegada presidencial, Ericka Farías, resaltó la relevancia de generar estas instancias para reconocer a las personas ligadas a la ciencia antártica y subantártica. Señaló que el profesor Aguayo, aunque no es originario de la zona, es considerado un magallánico más que ha contribuido al desarrollo de la ciencia en la región, en Chile y en toda Latinoamérica. Asimismo, enmarcó esta entrega en la celebración de la Semana de la Ciencia, subrayando el interés del gobierno por relevar la investigación y fomentar en los estudiantes el anhelo por descubrir su entorno y el medio ambiente.
Por su parte, el seremi de Ciencia, Carlos Olave, enfatizó que es un honor reconocer a un referente internacional que reside en Magallanes. Olave destacó la extensa trayectoria del investigador, la cual incluye más de 170 publicaciones, la creación de diversas sociedades de investigación y un rol clave en la creación del parque marino protegido Francisco Coloane. Además, valoró su aporte en la formación de capital humano, como nuevos mastozoólogos y biólogos marinos, y recordó que el profesor está a pocos meses de jubilarse como funcionario del Instituto Antártico Chileno (INACH), donde fue uno de los investigadores principales que llegó a la región durante el proceso de desconcentración de dicha institución.
Aprovechando la instancia, el investigador hizo un fuerte llamado al trabajo conjunto para la protección de la fauna marina local. Instó a los sectores del turismo y de la pesca —exploratoria, industrial y artesanal— a cuidar los recursos oceánicos de Magallanes. Aguayo enfatizó que “cuidando los recursos marinos de Magallanes, vamos a cuidar la Antártica”, explicando que ambos ecosistemas (el antártico y el subantártico) se nutren mutuamente y no podría existir el uno sin el otro. Finalmente, reafirmó su vocación docente al invitar a una joven estudiante a responder las consultas de la prensa, demostrando su confianza en las futuras generaciones científicas.