Daniela Ortiz, así se llama la primera mujer que pertenece a la Armada de Chile y que desde hace tres semanas vive junto a otros tres funcionarios militares en el faro más extremo de la Región de Magallanes. Según los registros históricos, el 18 de septiembre de 1896 fue cuando por primera vez se encendió la luz del faro. Desde esa fecha hasta el 2019 han transcurrido casi 123 años de historia, en la cual la muerte no ha estado ajena al destino que amarró a algunos funcionarios de la Armada de Chile que perdieron la vida debido a enfermedades.
Sin embargo, esto no asusta a la primera mujer que es destinada a estar en este extremo lugar junto a otros tres funcionarios de la Armada. Daniela Ortiz ocupa el rango de Cabo y es especializada en telecomunicaciones y en mecánica electrónica. Entre sus tareas esta la de hacer el pan y la comida, además de otros menesteres, como por ejemplo, preocuparse de detalles técnicos del faro y de controlar el tráfico de las embarcaciones marítimas que por el lugar pasen.
En total, serán 4 meses los que estará la cabo Ortiz en compañía de Enrique Araya, Patricio Arel y Edison Soto, todos ellos, funcionarios de la Armada de Chile. En este aspecto, hay que considerar que la permanencia en la isla no es fácil, según información que entregó la Armada, en el lugar se han registrado vientos de hasta 200 kilómetros por hora, además de una incansable lluvia, sumado a esto también esta el hecho del aislamiento.
Sin embargo, esto sigue sin asustar a la cabo Ortiz, quien señaló que “esta es la primera vez que voy destinada a un faro, aunque antes ya había visitado algunos, pero solo para realizar trabajo de mantenimiento en equipos de telecomunicaciones” así mismo aseguró que “esta es una experiencia única”.
Quienes viajan hasta estas extremas locaciones de la Región de Magallanes tienen que pasar por un intenso periodo de preparación sicológica además capacitaciones en meteorología e ingeniería. Además, los funcionarios que vayan a permanecer en el faro deben someterse a una operación de extracción del apéndice, esto último para evitar una muerte por envenenamiento y porque principalmente no hay ningún centro médico de urgencias en los alrededores.
Pablo Quejer.