Directores de Junji e Integra intensifican llamado a la asistencia de párvulos a las aulas

Una lúdica y entretenida mañana que consistió en un cuentacuentos a cargo de la docente María Inés Vidal y una intervención artística a cargo del mimo Alejandro Alvarado, vivieron los párvulos de los jardines infantiles “Villa Austral” de la Junji y “Keola Kipa” de Fundación Integra, en el marco del acto oficial de sus actividades educativas.
Este tipo de actividades y otras más, pueden adquirir los menores al interior de un recinto educativo, lo que incrementa el conocimiento desde la infancia. Por ello, Paola Valenzuela, directora regional de la Junji, destacó la importancia del juego en la educación parvularia.

“Somos una institución de calidad, tanto en infraestructura como en profesionales, con 21 recintos educativos, dos programas alternativos y una capacidad de atención de 2.600 niñas y niños y unas 500 vacantes”, señaló.
Alan Carrasco, director regional de Integra, agregó  que “los jardines infantiles son espacios seguros y de bienestar, donde niñas y niños son protagonistas de diferentes experiencias de aprendizajes que promueven la convivencia, la exploración y el descubrimiento a través del juego”.

Por último, ambas autoridades afirmaron que aún quedan cupos en los jardines infantiles y salas cunas tanto de Integra como Junji, a excepción del recinto educativo “Costanera del Estrecho”, ubicado en calle Julia Garay Guerra 36, Punta Arenas.

El seremi de Educación, Valentín Aguilera destacó la labor que es realizada constantemente al interior de las comunidades educativas de educación parvularia, afirmando que “aquí se establecen importantes instancias de aprendizaje, que se dan en las salas cuna y los jardines infantiles. Nuestro eslogan es ‘Volvamos al Jardín’ e insistimos en la asistencia a todos los niveles”.

La voz de las madres
Quienes consideran una prioridad que los menores se inserten a un recinto educativo desde sus primeros años son las madres y apoderadas, que resaltaron el desarrollo en cuanto al crecimiento personal y de conocimientos adquiridos por sus hijos.

“Los jardines infantiles son centros educativos, no guarderías. Mi hijo Mateo ha crecido mucho en el establecimiento Keola Kipa, de Integra. En la casa, una educa dentro de la formalidad y del respeto, pero en el jardín infantil se aprende el lenguaje, las matemáticas, a socializar con otros niños”, dijo Francisca Naín, mamá de Mateo, de tres años.

Por su parte, María Gabriela Barrios, madre de Alissa, párvula de dos años  del jardín infantil Villa Austral, agregó que su experiencia ha sido “excelente. Es nuestro tercer año y el proceso entero ha sido positivo. Rescato la atención, el sello educativo de afectividad. Todos se conocen y he visto avances en mi hija, en lenguaje, de gustar de la alimentación saludable, para socializar y confiar en el equipo de la Junji”. 

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