Fue
el 11 de julio que la moneda más cotizada del mundo impactó en Chile.
Ese día, el dólar se llegó a transar en mil pesos, aunque después cerró
bajo ese número.
Luego
continuó su camino al alza. El 12, 13 y 14 de ese mismo mes cerró sobre
$ 1.000. Pero el día que llegó a su peak fue el 14 de julio cuando
estuvo en 1.061,63 pesos.
Poco
a poco se ha ido estabilizando. Y como explica el economista, Juan Luis
Oyarzo, “con la intervención del BC con esta inyección de 25 mil
millones de dólares que colocará en el mercado económico va a ser que el
dólar comience a bajar”. Aunque se mantiene expectante.
Pero
más allá de ello, hay un grupo de extranjeros -como muchos- que
llegaron a este país apostando por un mejor futuro, y varios lo han
conseguido. Pero con el alto costo de la vida, y la inflación generada
en el país y alza del dólar (panorama distinto a cuando se produjo la
ola de migración al país), muchos se han hecho la siguiente pregunta:
¿Me voy o me quedo?
Estos
grupos de extranjeros que hacen vida en la Patagonia, llegaron a este
territorio por su estabilidad económica, algo que todavía se observa,
pero no como hace algún tiempo.
Ese
fue el mayor atractivo para cientos de foráneos que escaparon de su
realidad, política, social y económica para hacer vida en este lado del
mundo o, en este lado de la Patagonia.
Muchos
de ellos ayudan a sus familiares a través del envío de remesas que, en
palabras simples, es el envío de dinero en pesos chilenos, dólares u
otra moneda, a través de un tercero que se encarga de hacerles llegar el
recurso.
Otra realidad
Alejandro
Cárdenas (que se le cambió el nombre por seguridad) trabaja a través
del envío de remesas. Cuenta que si en febrero de este año manejaba una
cifra superior a los 4 millones de pesos (monto recaudado entre todas
las personas que requerían de sus servicios) desde marzo ha tenido una
abrupta caída llegado a los 1.8 millones en julio.
“A
estas alturas se ha reducido aproximadamente a un 55%” comenta
Alejandro, venezolano que está próximo a cumplir 4 años en Chile”.
Su
realidad no es distinta a la de muchos compatriotas y describe lo que
está en el boca a boca de todas las personas que habitan el país.
“Ahora
el dinero vale menos. Uno tiene más gastos y eso hace que el dinero que
uno envíe (a través de remesas) no sea el mismo de antes. Es decir, si
antes enviaban 100 mil pesos, ahora te queda menos, 60 o cuarenta mil
pesos. Lo que uno apartaba para enviar a sus familiares o cualquier
cosa, no es la misma cantidad que antes se estimaba”, cuenta Cárdenas.
¿Cómo
amaneció el cambio? Es una de las preguntas que le hacen habitualmente,
y cuando les dice el valor, muchos indican que “no les conviene”.
“Empiezan
a conversar con uno por la confianza y se escucha el mismo relato ‘la
economía no es lo misma’, ‘el sueldo que gano no es lo mismo”. Incluso,
tengo un compañero de trabajo que tiene 3 años acá y conversando, me
comentó que debido a la difícil situación y alza de precios, se iba a
otro país”.
La misma realidad,
pero en otra voz
Sofía
Sánchez (a quien también se le cambió el nombre por protección),
también está pronta a conmemorar su cuarto aniversario. Su realidad no
está muy lejos a la de Alejandro. Ahora se encuentra desempleada y el
sostén de su familia es su esposo que posee un emprendimiento.
Sofía
tiene un hijo pequeño y debido a no contar con una red de apoyo, se le
dificulta conseguir un empleo, aunque antes de desempeñaba en una
reconocida empresa de comida rápida.
“La
complejidad económica tanto en Chile como en Venezuela. ¿Cómo afecta
esto en el envío de remesas a Venezuela? Bastante. Porque con el aumento
del dólar en Venezuela y con la inflación que tenemos en Chile que se
acrecienta cada vez más, es bastante difícil porque lo que uno envía a
Venezuela ya no alcanza para nada. Es algo bastante complejo”, narra la
coterránea de Alejandro.
La
“magallánica por adopción” recuerda que cuando se encontraba con empleo
le enviaba 100 mil pesos a su mamá. Después pasó a 50 mil pesos y luego
bajó a tan solo veinte mil, pero hace una pausa y reflexiona: “Eso
tampoco alcanza para nada en Venezuela”.
¿Buscar mejores
oportunidades?
Alejandro
dice que hace unas semanas tocó el tema con su familia ya que tiene
conocidos en España y la “estabilidad” de ese país, le hace pensar en
abrir sus horizontes.
“Lo estoy manejando como una opción”, cuenta.
En cambio, Sofía sigue apostando por este país, aunque confiesa que hay una preocupación latente.
“Sobre
todo porque nosotros salimos de Venezuela en medio de una crisis,
entonces, llegar y conseguirte básicamente con lo mismo o que
tentativamente pueda pasar, es preocupante. Sin embargo, no he pensado
en la posibilidad de emigrar porque creo que todavía existe la
posibilidad de seguir saliendo adelante”, dice.
La mirada del experto
El
economista Juan Luis Oyarzo, plantea que los extranjeros les afecta en
gran medida el alza del dólar. Explica que si antes, por ejemplo, se
compraba el dólar a 900 pesos, ahora lo puede comprar en 60, 70, 100 o
120 pesos más.
“De
tal manera que compras dólares, pero menos que antes, y al momento de
enviar las remesas se hace por menos valor”, profundiza.
Oyarzo
es un poco más cauto, tiene fe en la intervención del Banco Central y
que sus efectos se van a notar en los próximos meses. Con respecto de la
inflación, detalla que de seguir sin control “va a provocar que muchas
personas tiendan a emigrar porque, por ejemplo, tenemos un dólar a 900
pesos por la intervención del BC, pero eso no quiere decir que vamos a
controlar del todo la inflación, de tal manera que vamos a seguir, según
lo que se vislumbra durante este período de tiempo, que vamos a tener
esta alza de precios durante estos dos años que va a seguir
presionando”, explica.
“Ambas
variables como el dólar e inflación sin control, efectivamente
provocarían que las personas que vinieron acá para tener un mayor
bienestar de vida, se van a replantear que ya no tiene sentido
encontrarse aquí porque no alcanza lo mismo de hace un año”, puntualiza el economista.