El
vicepresidente de la Cámara Chilena de la Construcción, Juan Armando
Vicuña, visitó ayer Punta Arenas, donde dialogó con Pingüino Multimedia.
Vicuña
destacó el masivo proceso de diálogo que la entidad gremial inició el
año pasado, al interior del mundo de la construcción. El 5 de noviembre,
la cámara tenía programado el Día de la Reflexión de Seguridad y,
debido al estallido social, “ese proceso se transformó en un sentarse a
conversar de Chile. Más de 500 mil trabajadores se sentaron a conversar
con sus jefes, dueños de empresas en conversatorios redondos y sin una
mesa. Fue una experiencia realmente increíble”.
El
proceso, se repetirá el 19 de marzo en Magallanes y el resto del país,
durante el Día del Trabajador de la Construcción, “pues creemos que con
diálogo e información podemos construir mejores soluciones para el
país”.
En
lo inmediato, la conclusión del diálogo iniciado fue sorprendente.
“Descubrimos que los trabajadores tienen los mismos problemas y dolores
de Arica a Punta Arenas”.
-¿Lo habían internalizado?
“Algo,
pero no nos atrevíamos tal vez a enfrentar el fondo del problema y ese
es que el trabajador es una persona y hay que reconocerlo como tal, y no
que está en la empresa por una mera transacción comercial. Un ‘Buenos
días’, ‘muchas gracias’ y ‘por favor’, no cuesta nada”.
Agregó
que las demandas son subir las pensiones, aumentar la cotización,
buscar un mayor ahorro individual -“que apoya el 60% de las personas”- y
mejorar la salud, pues “cuando un trabajador se enferma cae en la
pobreza”, explicó. Y si bien, la cámara gasta de 20 a 25 millones de
dólares anuales en programas sociales para sus trabajadores, “una de las
cosas que más dolió fue saber que algunos de nuestros maestros
construyen casas y vuelven a vivir en campamentos”.
Entre
las demandas, citó más flexibilidad en el trabajo, decidir dónde poner
los recursos de la AFP, tiempo para ir al consultorio… cosas que a su
juicio no significan “más plata”, sino más bien un reconocimiento.