“La
acuicultura no es ni ha sido nunca una actividad que signifique algo
positivo para la Región de Magallanes, sobre todo por la crisis ISA de
los años 90 a la fecha… En una región como Magallanes, que ha pensado
su desarrollo en actividades más sustentables como el turismo de
naturaleza, el hidrógeno verde, cualquier cosa menos la depredación de
las aguas de la zona en función de los intereses de inversionistas, sean
nacionales o extranjeros, me da lo mismo.
– Pero la acuicultura genera cinco mil empleos.
“También
se puede contratar mucha gente destruyendo el patrimonio natural, que
es lo que genera la acuicultura, además la calidad del empleo es
bastante precaria”.
– Falta mucho para el hidrógeno, ¿la alternativa?
“Estamos
de acuerdo, pero antes de tomar decisiones hay que pensar y actuar en
serio. La acuicultura ha recibido miles de millones de pesos de
bonificación del Estado para hacer cosas que nunca estuvieron
contempladas, Ley 18.392 y la Ley Austral. Si tú me dices cuál es la
solución para eso, yo no la tengo, pero eso tiene que emerger de la
comunidad y no de alguien que venga con su cartera de intereses
corporativos y diga, ‘lo mejor para ustedes es esto de aquí’”.