El delivery llegó para quedarse.
Un servicio que hace un año y medio casi no existía en la ciudad, pero que la pandemia obligó a su implementación.
En
el local Mesita Grande, Fernanda llegó a trabajar como repartidora en
enero del 2020, antes de que el Covid-19 llegara al país. Y en solo tres
meses este servicio, que parecía de adorno, llegó a ser la base para
que este local sobreviviera a la crisis sanitaria.
“La
gente lo usaba bien poco en realidad. Preferían venir más a comer al
local. Pero luego que empezó la pandemia la misma clientela que venía
acá empezó a pedir para su casa. Y así con el tiempo se acostumbraron
también. De abril hasta diciembre del año pasado el delivery fue lo que
hizo que este local se mantuviera. Y a pesar de que también se usa
Pedidos Ya, la gente prefiere llamar al local y agendar una hora, porque
saben que siempre hay una disponible”, señaló ella.
El local vecino, La Luna, implementó
este servicio para poder seguir funcionando el año pasado. Y con el
pasar de los meses prefirieron contratar a un repartidor para poder
mejorar el servicio. El elegido fue Ignacio, un profesor de educación física que consiguió el trabajo hace cinco meses de casualidad, cuando
fue a pedir un producto al local.
“Ha
sido muy gratificante debido al ambiente de trabajo. Y me di cuenta de
que la gente siempre te entrevista cuando uno le va a dejar la comida.
Siempre te preguntan por qué uno está trabajando en eso, asumen que te
quedaste sin pega. No sé si es mal mirado, pero la gente en general
todavía no se acostumbra a ver a personas trabajando en esto”, señaló.
También se refirió al futuro de este servicio en la ciudad.
“Yo
creo que ya llegó para quedarse. Para mí lo importante es que la comida
llegue bien y caliente. Porque a veces yo he pedido otros servicios de
despacho a domicilio y se demoran mucho y la comida llega fría, y uno ya
está sin hambre. Nosotros tenemos una demora de máximo de 55 minutos.
Cuando acabe la pandemia yo asumo que va a bajar también, ya que la gente va a querer ir al local, pero no sé cuándo va a pasar eso”, concluyó.
Un paso más allá
Con
la explosión de este servicio, Benjamín pensó en cómo poder mejorarlo.
Así creó hace cuatro meses la empresa “La Repartija”, que se dedica a
realizar los repartos de 12 locales de Punta Arenas, entre los cuales
hay restoranes y pymes.
“Yo
trabajé mucho tiempo en un local que solo se dedicaba al delivery y
aprendí mucho sobre este sistema. Y con la pandemia esto explotó y
empezó a ser una necesidad. Antes el magallánico desconfiaba de este
servicio porque pensaba que podía llegar tarde o fría. Y vi que esto era
una falencia que le faltaba a muchos locales de comida, que el año
pasado tuvieron que implementarlo a la rápida para sobrevivir ”,
explicó.
También anticipó que plataformas como ‘Pedidos Ya’ no son una competencia directa, ya que tienen un rol diferente.
“Nuestro servicio es directo
con los locales, no trabajamos a través de una plataforma. Pensamos que
las personas todavía no están acostumbradas a usar estas aplicaciones,
ya que todavía es una ciudad pequeña, a pesar de que sabemos que vamos
para allá. Este negocio va a ir creciendo cada vez más. Estamos recién
empezando y la gente y los locales se están acostumbrando a esta
modalidad. Muchas personas prefieren pagar un poco más para que le
llegue a su casa y no ir al local a buscarlo”, sentenció.